50 años de Jaws, la obra que definió una época

Reseñas generales

Siempre se habla de obras maestras en el cine, ¿pero qué lo define realmente?. ¿Las técnicas que se utilicen en el film? ¿La historia que nos quieren contar? O, quizás, ¿son las películas que marcan una etapa? Bueno, cualquiera que sea el requisito para serlo, “Jaws” de Steven Spielberg tacha cada ítem de esta lista imaginaria y como en 2025 se cumplen 50 años de su estreno, acabo de revisitarla después de mucho, mucho tiempo, y lo único que hizo fue mejorar. El paso del tiempo no le hizo ni un rasguño a una de las películas más icónicas de la historia y si bien ya sabía por qué, verla ahora con una visión más madura me hizo entender y ver cosas que no había prestado atención antes. La experiencia se elevó aún más porque instantáneamente luego de los créditos del film de 1975 me sumergí en el documental que se estrenó en Disney+ en homenaje al medio siglo de “Tiburón”. Probablemente este artículo no tenga ninguna novedad que no hayas leído antes, pero sí tendrá mi opinión personal y mi forma de contarlo (si es que garantía para que te quedes leyendo): hablemos de una de las grandes cintas de la historia del séptimo arte.

Junio de 1975. En cines se estrena una película titulada “Jaws”, dirigida por un ascendente (y casi desconocido) Steven Spielberg. Su “currículum” era muy corto hasta la fecha: “Duel” (1971), “Something Evil” (1972), “Savage” (1973) y “The Sugarland Express” (1974), films que pasaron casi desapercibidos (y casi todos ellos para la televisión, a excepción de la última mencionada), pero que ya demostraban algunas cosas de él. Por supuesto, que una intensidad y un amor hacia el cine que lo hacía estrenar una película por año; y por supuesto, una habilidad inusual en narrar sus historias (desde las palabras hasta las técnicas). Esto fue lo que llamó la atención principalmente de los productores de Universal Pictures quienes habían adquirido los derechos de la novela homónima “Jaws” de Peter Benchley, publicada en 1973, y buscaban alguien que llevara adelante el proyecto. Por supuesto, Spielberg no fue la primera opción para dirigirla pero al contactarlo (y luego de que Steven encontrara una copia del libro original), aceptó luego de consultarlo con la gente que lo rodeaba y también al darse cuenta del potencial que tenía esta historia. Aunque la novela original tenía varias capas de historia y ahondaba en la psicología o la política de algunos personajes, el joven director de 26 años se dedicó exclusivamente al suspense y la caza de la bestia marina que acechaba la costa. Y, tal como lo explican en el documental que mencioné en la introducción “Jaws @ 50: The Definitive Inside Story”, esta historia era muy similar a la de su primer largometraje, “Duel”, donde un camión perseguía a un hombre en su coche. Esta situación o analogía del camión como depredador y el coche como presa, funcionó perfecto también para el proyecto que querían llevar adelante.

En este punto también es importante aclarar que Steven Spielberg, además de ser un director joven, se metía en la élite de grandes cineastas de la época como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, Terrence Malick o Woody Allen, solo por mencionar algunos, cuyos nombres estaban ligados a una industria de cine de más “calidad”, por decirlo de alguna manera. Es decir, las cintas de ciencia ficción u otros géneros no tenían lugar en las “grandes ligas”. Pero, a pesar de tener solo 26 años, Spielberg había filmado durante toda su vida, siendo su gran pasión y anhelo ser cineasta (vean “The Fabelmans” para entender mucho más este punto), y se educó, básicamente, viendo films de Akira Kurosawa, John Ford (¡el horizonte, por favor!), y por supuesto, Alfred Hitchcock. De todos aprendió algo y sus propias experiencias en su vida le dieron forma a una manera de pensar y ejecutar sus ideas como ninguno. A partir de acá ya comenzamos a entender por qué se convirtió en una de las leyendas de la industria y por qué “Jaws” es considerada una obra maestra: no es solo ciencia ficción, no trata solo de un tiburón atacando inocentes filmada como se pudo. Es una obra maestra absoluta. A pesar de la cantidad de trabas que tuvo su producción (incluyendo que un barco se hundiera incluso antes de grabar o varias fallas con los tiburones mecánicos que se construyeron para la película), todo se sacó adelante con un presupuesto enorme para la época y otras producciones. Pero, lo más curioso para los años que corrían (y uno de los puntos vitales y cruciales de la película), es que el 20% del presupuesto se dedicó exclusivamente al marketing y la venta de la película. Algo inédito realmente.

 

El presupuesto final de “Jaws” se extendió hasta los 9 millones de dólares y se apostó fuertemente a que en la televisión y radios se hablara del estreno. ¿Funcionó? Y… sólo en Estados Unidos recaudó alrededor de 260 millones de dólares y aumentando a más de 470 millones en todo el mundo. Por supuesto, el marketing para la venta del film fue importantísimo y también el boca en boca fue una difusión enorme. Esto fue un evento canónico para la industria cinematográfica que se conoce como el primer “Blockbuster” de la historia, por la cantidad de dinero que se utilizó para su realización, para su venta y por todo lo que terminó recaudando. A partir de su estreno, nada fue igual y las salas de cine comenzaron a llenarse de películas “comerciales” y a su vez, a llenarse como nunca, convirtiendo esta industria en un negocio rentable. Y, por supuesto, la carrera de Spielberg despegó de forma increíble, siendo una de las carreras más prolíficas y diversas en la historia, regalándonos clásicos como “E.T”, “Jurassic Park” o “Indiana Jones”, pero también explorando otros géneros como el drama como “The Color Purple” o “Schindler’s List”.

Bueno, volvamos a “Jaws”. No voy a hablar extensamente de la película porque asumo que si llegaste hasta acá es porque ya la viste (y si no, corré a hacerlo). Y repito, tampoco voy a contar de qué trata porque es una historia más que conocida, pero como dije al principio, la volví a ver hace muy poco tiempo y es imposible que tenga 50 años esta cinta. Lo más impactante es que el tiburón es superior a cualquier efecto que se pueda aplicar hoy en día: los efectos prácticos de un “monstruo” mecánico se sienten completamente reales y la difícil decisión tomada en aquel momento de filmar todo en un agua real y no en estanques de estudios fue más que acertada. El miedo se siente natural, la tensión está latente constantemente. Y no es solo por estos detalles, sino por la mano (o mirada, mejor dicho) de Spielberg, brindándonos movimientos de cámara o encuadres increíblemente maduros para alguien de 26 años. ¡Nos regala un dolly zoom inolvidable, por el amor de Dios!. O el momento que el barco tripulado por Brody, Quint y Hooper parte en búsqueda de la amenaza mortal es mostrado a través de una ventana con una mandíbula de un tiburón colgada ahí. Ver “Tiburón” es una experiencia religiosa; es una clase magistral de cine, sin lugar a dudas. Pero, lo más interesante personalmente, es que es una obra maestra que te entretiene tengas la edad que tengas y, si querés analizarla más profundamente, lo podés hacer tranquilamente. 


Agustín López | Periodista | Crítico | Creador de contenido

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Comentarios 1

S
Santiago Buonasena16 de octubre de 2025
También la vi hace muy poco y pareciera que se estrenó hace dos semanas. Posiblemente, no daría que hablar, porque hay demasiado barullo de otras películas más "importantes". Pero el tiempo siempre da la razón. ¡Saludos!

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