Crítica de "Tron: Ares": del mito digital al espectáculo visual

Reseñas generales

No estaba enterado de que iban a estrenar una secuela de Tron. Sin embargo, me sentí inmediatamente atraído cuando vi el tráiler en el cine. La novedad es clara: ahora los programas vendrán a nosotros. La acción, las motos, los vehículos y las peleas se materializan en nuestro mundo.

Antes de este estreno, vi la película original de 1982 y revisité la secuela de 2010. La entrega original no ha envejecido bien, y uso esta expresión solo en el sentido que considero válido: el de los efectos especiales. Usarla para hablar de otros aspectos de una película me parece un error. Cada filme, aunque es producto de su tiempo, lo trasciende. Está de más decir que el cine mudo o el cine en blanco y negro no pueden “envejecer mal”.

En ese aspecto, Tron, que fue claramente innovadora, ha decaído mucho. No todas las películas envejecen como 2001: Odisea del espacio, que parece haber sido estrenada esta misma década. De hecho, esta obra es homenajeada al inicio de la nueva cinta. Es más, hay películas como Los diez mandamientos que, aunque reflejan claramente la época en que fueron hechas, no se puede decir que sus efectos hayan envejecido mal.

Dicho esto, lo de los efectos es solo una mención. La película, pese a lo inteligente y atractiva que fue para su tiempo y para lo que representó después, tiene muchas falencias, sobre todo en el guion. La fotografía y la dirección también dejan mucho que desear; incluso resulta difícil entender algunas secuencias.

Respecto a Tron: Legacy, considero que es superior en todo sentido. Si bien el guion tampoco es brillante, la estética, la fotografía y el sonido —especialmente la banda sonora— hacen que sea una experiencia agradable. Una vez más se abordan temas como la inteligencia artificial, el rol del creador y la relación entre un padre y su hijo. La casa de Flynn en la red es claramente un homenaje a 2001: Odisea del espacio.

Finalmente, Tron: Ares. Un nuevo elenco presenta una historia en la que el antagonista, de apellido Dillinger, busca un código que permita a los programas permanecer más de 29 minutos en nuestro mundo: el llamado “código de permanencia”. Este hombre crea al soldado perfecto, interpretado por Jared Leto (Ares), una IA que desarrolla sentimientos y termina rebelándose contra su creador.

La película introduce nuevos conceptos y elementos visuales que, junto con su estética, justifican el precio de la entrada. La acción y los efectos están dentro de lo esperado; tanto las escenas dentro del mundo virtual como las del mundo real están bien filmadas. No se profundiza demasiado en los conceptos que plantea, pero esta es, ante todo, una película de acción, lo cual la distancia un poco —lo suficiente— de sus precursoras. Hay homenajes, referencias y algo de humor, aunque carece de la originalidad de sus predecesoras.

La mejor película de la trilogía probablemente sea Tron: Legacy; la peor, la de 1982. Ciencia ficción y acción de manual. No me puedo quejar.

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