“No dejen que nadie les diga que su momento ya pasó”. Ke Huy Quan, una historia de perseverancia.
Celebridades“Dicen que esto solo pasa en las películas, no puedo creer que me esté pasando a mí. ¡Este es el sueño americano!”, fueron las palabras de Ke Huy Quan al recibir el Oscar a mejor actor de reparto por Everything Everywhere All At Once después de estar fuera del reflector por 20 años.
Popularmente reconocemos a Ke por los papeles de su infancia, principalmente como aquel niño inventor a quien conocimos como “Data” en la icónica película Los Goonies ; un personaje con mucha personalidad y entusiasmo, al que Ke además supo darle bondad, humildad y la determinación para confiar en sus creaciones, sin importar lo que otros digan. Teniendo en mente la importancia de los inventos en su personalidad, el momento más conmovedor dentro de su personaje, lo vimos cuando se reencuentra con su padre y al tener un intento fallido de sacar una foto con uno de sus inventos, él dice “No te preocupes papá, esta bien, nunca vas a poder abrazar una foto”, a lo que el padre responde orgulloso “Hijo, tú eres mi mejor invento”.

Y esto jamás hubiera pasado de no ser por su primer papel, que fue nada mas ni nada menos que en la película Indiana Jones y el Templo Maldito donde Ke interpretaba a un niño huérfano que era el protegido del Dr. Jones, al que él llamaba “Taponcito”.
Aunque la oportunidad de poder actuar no fue algo que buscara Ke o su familia, en realidad, ni siquiera sabían que imaginar en cuanto al rumbo de su vida años antes.
Ke nació en Saigón, Vietnam, siendo el séptimo de nueve hermanos, quienes se vieron obligados a huir de su país por los conflictos de guerra cuando él tenía tan solo 8 años. Tres de sus hermanos huyeron con su madre a Malasia y él, con su padre y el resto de sus hermanos a Hong Kong, en ese contexto, era bastante incierto como lograrían seguir. No fue hasta un año después que la familia lograría reunirse en Los Ángeles, Estados Unidos, gracias a las visas que se les otorgo como refugiados. Fue así que, asentándose en el Barrio Chino de Los Ángeles, todo dio un giro inesperado, cuando en la escuela donde estudiaban los hermanos Quan, Steven Spielberg presentó un casting abierto, en su búsqueda por encontrar un niño asiático para su nueva película de Indiana Jones. En ese entonces Ke tenía 12 años y acompaño a su hermano para audicionar, pero fue él quien termino captando la atención del director de casting al notar que le susurraba las líneas a su hermano detrás de escena, lo que le dio la oportunidad de audicionar por su cuenta y finalmente obtener el papel.

Hasta acá parece un inicio prometedor, pero para Ke intentar crecer en el mundo del cine no iba a ser fácil. En los años siguientes conseguiría aparecer en programas de televisión y algunos papeles en películas, aunque no mucho más. Hasta que cansado de ir a castings y notar el racismo acompañado del rechazo dentro de la industria, decidió salir de la pantalla y trabajar detrás.
Estudió y consiguió un titulo en cine en la Universidad del Sur de California, lo que lo llevo a trabajar principalmente como asistente de dirección y también como coordinador de dobles. Incluso trabajo como coreógrafo de escenas de acción para películas como X-Men y El Único. Así permaneció trabajando por años, y si bien Ke estaba contento de poder ser parte del mundo del cine, una parte todavía le faltaba, en el fondo él sabía que lo que realmente quería era ser él quien estuviera frente a las cámaras, actuando otra vez. Y ese deseo lo invadió por completo luego de ver Crazy Rich Asians en 2018 junto con el éxito que esta obtuvo; en una entrevista con Jimmy Kimmel confesó, “Me conmocionó. Quería estar ahí arriba con ellos. Y esa fue la razón por la que volví a actuar”.
La película lo inspiro a querer entrar en el juego devuelta y aunque estaba lleno de dudas y con el miedo de volver a ser rechazado, dio un salto de fe. Así el primer casting al que se presento fue para Everything Everywhere All At Once de Daniel Kwan y Daniel Scheinert. Un papel que le brindaba la oportunidad de hacer tres versiones de un mismo personaje, realizar secuencias de artes marciales y mostrar un optimismo y humanidad inconmensurables como un padre inmigrante chino, todo lo que a Quan podía interesarle para un papel.
La vida no le estaba dando solo la oportunidad de volver a actuar, sino de encarnar un personaje cuya vida estaba sumergida en una gris monotonía y comodidad, cuando de repente se presentan los multiversos, las posibilidades, el mundo se abre frente a él, encontró un personaje donde podía volcar su experiencia, sus deseos, todo lo que llevaba guardado durante años.
Logrando obtener el papel, tuvimos el placer de volver a ver su talento y habilidades reflejados en su gran interpretación, dándonos acción y emoción Ke Huy Quan nos mostro y se mostro a si mismo que no fue solo suerte las oportunidades que se le presentaron de joven y que nunca perdió la llama de su pasión, su lugar era frente a las cámaras. Y lo vimos reafirmado cuando en la categoría como mejor actor de reparto gano el Globo de oro y posteriormente el Oscar, ceremonia donde además tuvo un emotivo reencuentro con Harrison Ford en el momento que anuncio a Everything Everywhere All At Once como ganadora a mejor película.

“Con cada momento que pasa, tienes miedo de quizás haber perdido la oportunidad de hacer algo con tu vida. Estoy acá para decirte que cada rechazo, cada decepción, te ha traído hasta este momento.”, es una de las líneas de una versión de su personaje en la película y que casualmente encuadra perfecto el recorrido de su vida. Aunque la sensibilidad y humildad de sus personajes nunca fueron casualidad, son el reflejo de un camino de perseverancia, de vivencias difíciles e incertidumbre transitadas con esperanza desde que era un niño, que no dejo que lo desanimaran ni volvieran indiferente.
Ke Huy Quan es el recuerdo vivo de porque nunca hay que apagar la llama de eso que queremos en nuestro interior, de que vale la pena volver a avivarla y animarse. Pero, además, de hacerlo con humildad, con cariño, optimismo, en un mundo donde continuamente nos cierran la puerta en la cara bruscamente. En palabras de su personaje “Cuando elijo ver el lado bueno de las cosas, no estoy siendo ingenuo. Es estratégico y necesario. Es como aprendí a sobrevivir a las cosas. Se que te ves a ti misma como una luchadora. Bueno yo también me veo así. Así es como peleo…" y a la vez en otra versión de su personaje dice "…lo único que sé, es que tenemos que ser amables. Por favor, se amable. Especialmente cuando no sabemos que es lo que está ocurriendo”.
El premio y la redención mas grande que nos recuerda que podemos conseguir, es el de una segunda oportunidad acompañada de pasión.





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