El héroe de nuestra niñez
Reseñas generalesEl héroe de nuestra niñez
La leyenda del Zorro
No todos los héroes tienen poderes.
No vengo a hablarte de una persona con poderes, ni de una caricatura, ni de un cuento de hadas. Te hablo de un hombre vestido de negro que, con una máscara y su espada, salva a las personas.

La leyenda del Zorro fue una película que, de niño, me llenaba de emoción cada vez que la veía. Muchos ya no la recuerdan, pero quienes la vieron saben lo buena que era. Y si nunca la has visto, te la recomiendo.
La película salió en el 2005, aunque yo no la vi ese mismo año, sino un tiempo después. La historia se sitúa en 1850, cuando California estaba a punto de separarse de México y convertirse en un nuevo estado de la Unión. Alejandro de la Vega seguía combatiendo la injusticia como El Zorro, el héroe que despertaba pasiones entre los ciudadanos.

El Zorro no solo era el héroe de los personajes dentro de la película, también lo fue para quienes la veíamos. De niños todos alguna vez imaginamos ser un superhéroe o el protagonista de nuestra película favorita, y esta historia no era la excepción. Para mí, El Zorro era ese héroe sin poderes que vivía una gran aventura.
Y no puedo olvidar a su fiel compañero: Tornado, su caballo. Porque, detrás de un gran héroe de los de antes, siempre hay un gran caballo.

La película me dejó una enseñanza muy clara: el valor de tu identidad. El Zorro representaba para el pueblo la defensa de los oprimidos. Aunque Alejandro de la Vega quería tener una vida tranquila, llevar dos identidades lo hacía imposible. También aprendí que no hay que dejarse dominar por los poderosos. Cuando existe valentía, el pueblo puede encontrar la fuerza para actuar.
Al terminar la película siempre me quedaba pensando en lo que significaba ser un héroe de verdad. No se trataba de tener poderes, sino de tener valentía y un corazón dispuesto a luchar por los demás. El Zorro, con su máscara, su espada y su fiel Tornado, nos enseñó que cualquiera puede marcar la diferencia cuando defiende lo justo. Para mí, sigue siendo el héroe de mi niñez y un ejemplo de que la verdadera fuerza está en la identidad, en los valores y en la decisión
de no rendirse nunca ante la injusticia.
Nombre: el hombre Sin nombre

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