¿Francella se ríe de nosotros o con nosotros? La controversia que esconde "Homo Argentum"

Reseñas generales

El fenómeno de “Homo Argentum” es la bomba de la temporada. No solo por su arrasador éxito de taquilla, sino porque ha logrado algo que pocas películas argentinas consiguen: dividir, no solo a la crítica, sino al público mismo. La nueva cinta de Gastón Duprat y Mariano Cohn, protagonizada por Guillermo Francella, se ha convertido en el centro de un acalorado debate que va más allá de la calidad cinematográfica: la pregunta es si el film es un espejo brutalmente honesto o una galería de estereotipos con un tufo a condescendencia.

Duprat y Cohn ya tienen una reputación de cineastas provocadores. Con “El Ciudadano Ilustre” y la serie “El Encargado”, han demostrado su habilidad para burlarse de la intelectualidad y de la clase media argentina. Pero en “Homo Argentum”, se adentran en un terreno más complejo y, para muchos, más peligroso: el del “argentino promedio”. A través de 16 viñetas, Francella se desdobla en personajes que parecen sacados directamente de un noticiero: el avivado que se saltea la fila, el vecino que discute por nimiedades, el militante que no tiene ideología.

La polémica no tardó en llegar. Para sus defensores, la película es una crítica mordaz y necesaria. Argumentan que el film es valiente, que expone con una verdad incómoda las contradicciones que nos definen como sociedad. Ven en la risa que provoca una catarsis, un acto de reconocimiento de que sí, somos así, con nuestros defectos y nuestras manías. El humor, en esta visión, funciona como un bisturí que disecciona nuestra cultura para que podamos vernos sin idealismos.

Sin embargo, para sus detractores, la película es un ejercicio de cinismo y de clichés vacíos. Acusan a los directores de mirar a sus personajes por encima del hombro, con una distancia intelectual que raya en el desprecio. Para ellos, “Homo Argentum” no es un espejo, sino una caricatura. Sostienen que el film simplemente confirma los prejuicios más superficiales y, en lugar de generar un debate profundo, se queda en la superficie, en la burla fácil que refuerza estereotipos en lugar de desafiarlos. Es una risa, sí, pero no con los personajes, sino de ellos.

En un país marcado por la “grieta” en todos los ámbitos, una película que se atreve a señalar con el dedo se arriesga a ser amada u odiada. Más allá de si se está de un lado o del otro, “Homo Argentum” ha logrado su cometido principal: incomodar. La verdadera pregunta es si esa incomodidad nos lleva a una reflexión honesta sobre lo que somos, o simplemente nos hace reír de los otros.

Comentarios 1

M
Martin braslavsky23 de agosto de 2025
De nosotros, como todo lo de esa dupla

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