Yo antes de ti (del amor propio)

Reseñas generales

Esta historia nos cuenta qué pasa cuando ponemos como prioridad nuestro deseo y elegimos qué hacer con nuestra vida.

Desde el comienzo, Louisa no sabe lo que quiere para ella misma, pues su prioridad es ser el sostén de su familia. Es así que acepta el trabajo y conoce a William, quien está exactamente en el lado opuesto: sabe que la vida que él tenía ya no volverá y no va a siquiera intentar ceder sobre lo que desea, pues eso lo haría sentir miserable. Al principio, Lou no puede comprender las decisiones de Will, pues desde su punto de vista pareciera que lo tiene todo: padres que lo aman, personas que lo cuidan, dinero, mansión, viajes… Pero para él, todo esto carece de sentido pues no tiene esa libertad que forma parte de su esencia. Es así que vamos entendiendo el impacto psicológico que tiene en una persona el hecho de depender del cuidado de los demás, de estar rodeado de médicos y medicinas constantemente, hasta el punto de resultarle imposible vivir en paz y preferir acabar con su vida de la forma que más digna considera.

De forma paralela, vemos a Louisa actuar de forma complaciente, sin poder comprender a personas como su hermana, que decide irse de la casa para poder estudiar lo que le gusta. Como Lou no sabe lo que quiere, la partida de su hermana genera en ella una sensación de incertidumbre e inseguridad que veremos que se hace más intensa cuando se entera que Will está preparando un testamento.

La primera vez que vi el final de la película sentí un vacío enorme, obviamente quería que él elija quedarse con ella a pesar de todo (pues ella realmente intenta todo lo que puede). Pero luego lo entendí.

El amor más sincero que podemos dar es el propio, nos lo damos a nosotros mismos cuando elegimos tomar las decisiones que nos acercan a lo que más deseamos en nuestras vidas, incluso si eso implica renunciar o que nos llamen egoístas. Y es que sí, el amor es egoísta y algo posesivo (pero no todos están preparados para esta conversación).

 

¿Y entre ellos no había amor? Claro que sí, mucho.

 

William supo escuchar lo que Louisa quería (incluso cuando ella misma no podía escucharse), le mostró que Patrick no veía su interior y le dio la oportunidad de conocer el mundo más allá de su casa y familia.

 

Ella lo acompañó hasta el final entendiendo que no podía influir en su decisión, por más que lo haya intentado todo y aunque eso significara perderlo. Es esto mismo lo que le hace entender que esta es su vida y sólo ella puede vivirla. Para eso es necesario que empiece a pensar en sus deseos, que se descubra por dentro y pueda elegirse por sobre las necesidades de sus padres, de su hermana y su ex-pareja, e incluso por sobre la partida de William, una decisión devastadora que deseamos que hubiera sido distinta. Quiero decir, ¡diablos William! Eras millonario, men.

Pero me pregunto qué hubiera decidido yo, si no pudiera mover ninguna parte de mi cuerpo y estuviera al borde del colapso. Nuestro cuerpo no es sólo un envase, es el medio por el cual vivimos. Honrarlo también es un acto de amor.

 

Finalmente, él le expresa en una carta su último deseo: VIVE. “Vive al máximo, usa tus medias de abejita y no te conformes. Yo caminaré contigo en todo momento. Con amor, Will.”

Lou pasea con seguridad por una calle de París, dispuesta a empezar de nuevo, a dejar las inseguridades del pasado y aprendiendo lo valioso que es saber elegirse, pero sobre todo, amarse.

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