Compilado fílmico de películas premonitoras. (primera parte) ¿predicción, programación o prejuicios?
Aspectos socioculturalesEl cine tiene un poderoso lenguaje en su imaginario futurista. Tanto es así, que se convierte en el molde predilecto de los diseños de mercado para productos y tecnologías prometedoras en la ficción, pero decepcionantes en los hechos. Como por ejemplo en el evento “we, robot” de Tesla del año pasado, donde presentaron un robot, el robot taxi y el robobus. Todas estas novedades recuerdan a las utilizadas por Will Smith en la película Yo, Robot, hace 20 años.”. ¿Homenaje o burla? Viniendo de un dogmático transhumanista hijo del apartheid, diría ambos, ya que en lugar de rescatar el mensaje, se decide absorber la fascinación estética sobre el film.

Estas réplicas de la nostalgia han tenido sus ecos pretéritos con los relatos mitológicos imperiales. Con un Napoleón replicando un arco del triunfo, habiendo pasado siglos de la caída del imperio romano, un Hitler fascinado por la monumentalidad grecorromana y la simbología rúnica de órdenes esotéricas. Luego, con el avance de una filmografía que paso a asimilar la imaginación futurista de la aerodinámica espacial y naval, a predicar sobre el futuro y su diseño, la humanidad tomó un peligroso giro replicador al respecto.
Mencionando los robots y su diseño antropomorfo, me recuerda a la obsesión de la película “el dictador”, protagonizada por Sacha Baron Cohen, quien insistía con tener un misil con la forma puntiaguda, ya que así las había visto en las series animadas, mientras que el científico le negaba que aquello fuera práctico. Me imagino las abundantes discusiones entre técnicos y dirigentes de empresas en querer imponer un diseño para replicar las expectativas fílmicas del público. Así tenemos a un Elon Musk que imita un diseño “vintage”, sin ninguna originalidad, en su cybertruck, que consume grandes cantidades de combustible, en un diseño poco aerodinámico y con constantes fallas.

Por lo que al momento de plantearnos si una película predice el futuro, hay que observar el mensaje sobre aquello que buscan predecir, no su estética, como también que dicho mensaje no trate sobre una crítica filosófica a los acontecimientos del presente, llevados a la ficción futura. Hay muchas películas que aciertan en mensajes adaptados a una lógica previsible del autoritarismo y del ejercicio del poder, explorado por regímenes políticos o empresariales. Por lo que, más que una predicción, se trata de la previsión sobre las consecuencias de aquellas novedades que se nos presentan como un sueño o una esperanza.
Es pensar en el sueño ario alemán y, cruzando el Atlántico, en el sueño “Americano”, el cómo han exagerado el cumplimiento de una victoria, como su modelo urbano periférico, al precio del racismo que se ejercía sobre las poblaciones afroamericanas que vivían en los centros urbanos por no disponer de vehículos propios. Por lo que, la siguiente lista de películas, con una breve reseña, pretende dar luz sobre un género distópico de ficción que pretende reivindicar su capacidad premonitoria del futuro, y aun asi ocurriendo los hechos, no existir una relación u organización que se oponga ello, tal vez porque el fin no era advertir, sino convocar y naturalizar aquello que solo íbamos a percibir como un teatro de la historia.
Idiocracia (2006)

Un soldado ordinario es elegido para formar parte de un proyecto de hibernación humana ultrasecreto del Ejército, para luego ser descuidado y olvidado, despertando décadas en el futuro en un Estados Unidos en decadencia, sobrepoblada y estúpida. El argumento de esta estupidización norteamericana parte de una concepción, contrapuesta a la siguiente película premonitoria, “El demoledor”, sobre el determinismo de clase sobre la capacidad mental de las personas. Ya que plantea que las parejas “inteligentes” tienen dudas para tener uno o dos hijos, mientras que los pobres incivilizados los tienen de a montones. El cine norteamericano, en su hiper diluida propaganda, puede adelantarse a un pronóstico, prejuzgando sobre sus causas, así para cuando sea cumplido, ya tengamos resuelto sobre quien recae la culpa.

Hoy la Idiocracia norteamericana está teledirigida por magnates tecnológicos y agresivos políticos que hablan sin consecuencias y amenazan con impunidad, el problema, y diferencia con su meta proyección onírica en el cine, es que el mundo no es Estados Unidos, y al pensarse a sí mismos como los únicos, su relación este mundo será siempre agresivo y coercitivo.
Contagio (2011) y “no mires arriba” (2021)

Otra película, citada hasta el hartazgo en el 2020, es “Contagio”. Al desatarse la pandemia de Covid-19 en el año 2020, todos los medios se lanzaron sobre dos films para establecer un relato no vinculado a los hechos del momento, “contagio” y “no mires arriba”. Así , contagio, nos muestra el desarrollo cuasi documental de la expansión de un virus, casualmente originado en un mercado en China y señalado al final de la película el animal del que provino, un murciélago. Este es su elemento coincidente con lo que se terminó relatando, ya que hasta el día de hoy, no tenemos respuestas claras sobre su origen.
En cambio, “no mires arriba”, fue estrenada un año después del origen de la pandemia, pero si pensamos en su guión y producción, se adelantó por pocos meses al frenesí comunicacional que generaría la pandemia. Pero al igual que con “Idiocracia”, el experto presenta un sentido de superioridad moral en su ausente vulgaridad y cinismo argumentativo, mientras que el público siempre sera estupido por querer apostar a esperanzas huecas y distracciones estúpidas en lugar de caer presa del pánico apocalíptico. En su momento no entendí la fascinación con aquella película que insulta a las personas, al igual que idiocracia, para, en contraste, mostrar a los científicos como personas inteligentes y bien intencionadas por su seriedad. Las “malas intenciones” no parten de la simpatía y la esperanza, sino tus padres, cuando eras niño eran unos terribles monstruos que conspiraban en contra tuya. Por eso este tipo de películas, más que querer pronosticar el futuro, nos habla de los problemas paternos no resueltos de sus directores y guionistas.
V de venganza (2006)

Antes que “contagio”, hubo por el 2006 una película que pronosticó el futuro post pandemia. De ella solo nos quedó una máscara como símbolo comercial de hackers activistas, pero sin embargo su mensaje fue mucho más audaz, y al estar presente las redes sociales en ese momento, pudo pasar de largo para ser rescatado por los ojos atentos. Es así como trazamos la diferencia entre aquellas películas comerciales como “no mires arriba” que apelan al fan service o al mainstream para su difusión. Mientras que V de venganza, nos habla con crudeza sobre un régimen conservador y autoritario en Inglaterra que se consolidó a partir del terror generado por una epidemia, que, tras lanzarse la cura, hizo millonario a varios miembros del partido. Esta historia es contada por V, sin nunca confirmar o negar nada, sino generar una historia convincente con las pruebas presentadas sobre la relación entre el pasado de personas influyentes en la política y los medios de comunicación con un laboratorio y un centro de detención.

Luego de la pandemia de Covid, nos encontramos en todo el mundo un auge de la extrema derecha. Si bien las características de esta resultan distintas por los medios de difusión con los que fueron y son impulsadas, ya que la película de James McTeigue trata al régimen conservador con un poder basado en la televisión, la policía y la religión, mientras que en la actualidad, la derecha internacional se nutre de la población norteamericana de la película Idiocracia. Pagaría por ver un crossover entre V de venganza e Idiocracia, porque daría por origen a un documental de nuestro presente político, consecuencia del daño social y psicológico que generó la cuarentena y como fue comunicada.










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