¿POR QUÉ LOS HOMBRES SECUESTRAN LA LIBERTAD? El Último Rey de Escocia. Verás que tú también lo estás haciendo hoy mismo.
Reseñas generalesYo entiendo que mi perspectiva puede parecer perturbadora para muchos. Pero el entendimiento es el objetivo porque hace algo que no hace el conocimiento, que no lo hace el arte y que no lo hace la ciencia… el entendimiento te cambia la mente. Esa es mi categoría personal.
¡Prepárate para verte al espejo!
Primero sobre la película:
Yo ví esta película cuando tenía quizás unos 18 años. La vida no evoluciona para todos. ¿Nunca has visto personas que no cambian de pensamiento?
Para los que sí evolucionan es este desafío de "peliplat". Porque se esconden cosas increíbles en escenas de películas que no solo las entendemos ahora, sino que hasta vemos que predicen comportamientos que vemos hoy, y este comportamiento del que voy a hablarte ahora, va a sorprenderte porque puede que hasta tú mismo (a) estés secuestrando la libertad.
En esta película el persona principal no es el doctor Nicholas Garrigan, sino el dictador y déspota Idi Amin. Igual que como hacen todos los dictadores, este hombre controla todo un país (Uganda) a su voluntad absoluta. Yo pienso mucho en eso porque la decisión de un solo hombre o de unos pocos hombres tienen tanto poder, poder para influir directamente, en la proporción o intención que estos deseen, sobre millones de personas. ¡Siempre me da miedo pensar en eso!
Entonces este hombre cree tener el poder sobre su país y lo ejerce de ese modo.
Idi Amin también tomó, en algún momento de la película, la decisión de asesinar a su esposa.
Idi Amin tomó también la decisión de asesinar al propio doctor Garrigan, a quien en algún momento consideró su propio amigo.
Y podrías decir cómo dicen muchos: ¡Los hombres son malos!
Pero la verdad es más complicada que eso.
Ahora te mostraré lo parecido que somos a esos dictadores que tanto odia y aborrece la historia.
Ahora el entendimiento: esto es lo que yo llamo el juego de la libertad.
Los hombres piensan de este modo, nosotros:
¡Yo puedo hacer esto o aquello¡
Muchos piensan así:
¡Yo puedo pensar lo que yo quiera sobre ti. Que tú eres un ladrón, que fulana es una prostituta, que fulano es un maleducado, que tú solo te acercas a mí porque tienes la intención de aprovecharte de mí. Y yo puedo creer lo que yo quiera porque ese es mi derecho!
Otros piensan de este modo:
¡Yo soy tu esposa (o), tu novio (a) y por lo tanto tengo derecho y por ese derecho puedo llamarte en el momento que yo quiera, puedo reclamarte, puedo creer que estás engañándome con otra persona, puedo molestarme, puedo gritarte. Y yo tengo ese derecho porque tú eres mi esposa (o), novia (o)!
Otros piensan de este modo:
¡Yo soy el gobierno, y por lo tanto yo puedo creer que las personas que vienen de otro país (inmigrantes) vienen a aprovecharse de mi tierra y son ladrones, estafadores, violadores y son asqueroso. Y por lo tanto yo puedo apresarlos. Cómo yo soy el gobierno puedo decidir sobre la vida de personas, decidir quién será libre y quién no, quién podra robar y tener impunidad, quién podra robar sin ser perseguido, y quién pasará su vida en la carcel por haber robado un poco de pan para no morir de hambre. Yo puedo porque soy el gobierno y tengo derecho a hacer eso!
Y otros piensan así:
¡Yo soy rico y tengo el derecho de pensar que los pobres son basura y yo puedo decir lo que yo quiera, cualquier cosa porque nada me importa. Yo soy rico y nada me interesa. Soy rico, el dinero da poder y por ese poder yo puedo decir lo que se me venga en gana!
El derecho de los hombres es el juego de la libertad.
Te lo explico:
Yo tengo mi esposa, pero y si mi esposa mañana quiere hablar con un amigo del pasado y quiere acostarse con ese amigo del pasado (claro, no podemos obviar al menos la decencia de terminar la relación previa, por decencia, por decoro, por educación), pero si después de hacer eso, de terminar, ella quiere seguir adelante con su vida… ¿por qué eso tiene que ofenderme?
Si ella ejerce su libertad ¿Por qué yo tengo que sentirme ofendido y herido?
Una mujer es libre para hacer eso. Yo creo que el hecho de que una persona ejerza su libertad, no tiene que ofender a nadie.
Y te hablo sobre esto porque en mí país, República Dominicana, y en otros países de la región, muchos hombres toman la vida de sus ex parejas. La libertad no puede ofender.
Entonces las personas se quieren sentir heridos y ofendidos porque otros ejercen su libertad. Así pasa en las relaciones sentimentales, así pasa en los negocios, así pasa en la política, así pasa en todas partes. Y está es la verdad.
¿Pero por qué ocurre?
Ocurre porque el problema no es la libertad, sino el hecho de que los hombres secuestran esa libertad, basándose en compromisos, acuerdos o reglas.
Cuando un hombre le quita la vida a una mujer porque ella ya no quiere estar con él, entonces es evidencia de que ese hombre asume que la libertad de esa mujer ya no existe y que el compromiso que había entre ellos no puede romperse.
Entonces la persona se siente desafiada y se vuelve necia y termina haciendo locuras.
Estoy hablando solo de las relaciones, pero fíjate y verás que podemos adaptar este tema a un montón de ambientes más.
Porque la gente asume que cuando hay un compromiso la libertad queda suprimida.
Entonces, nos queremos, nos gustamos; entonces, tenemos un buen negocio juntos, tú tienes productos que a mí me interesan; entonces, tú tienes recursos que yo necesito; y entonces, entre ambas partes decidimos mutuamente establecer una relación. Eso es libertad.
Pero si mi interés cambia mañana,… ¿Qué es lo que tú harás?
La misma libertad que tú utilizas para crear una relación (financiera, negocios, sentimental, laboral) con una persona, es la misma que vas a utilizar para romper esa relación. Entonces esa persona se niega a romper esa relación, quizás también se programa para destruirte, al final la relación no se creo en base a las libertades de cada quien. ¿O sí?
La gente no tiene problemas con la gente, sino con la libertad.
Yo soy supervisor de seguridad y salud de una empresa. Hay muchas ocasiones en las que yo tengo que llamar a la atención a muchos trabajadores, y ellos terminan molestándose conmigo. Pero yo sé que esos trabajadores no es conmigo con quién tienen problemas, sino con la libertad, con las normas.
Ciertamente las normas limitan la libertad. Por ejemplo, un trabajador llega a la empresa, recibe una formación e inducción dónde aprende todos los procedimientos de la empresa y la forma de realizar el trabajo; el trabajador acepta los términos y se compromete a hacer el trabajo de la forma que la empresa le mostró.
Entonces yo siempre les digo en la inducción: ¡Aquí les estoy mostrando los procedimientos, pero cuando llegue el momento de aplicar esos conocimientos deben hacerlo. No pueden salir al campo a realizar el trabajo como ustedes quieran!
El problema de la gente es con la libertad y con el derecho de hacer o decir, y nadie está dispuesto a negociar ese derecho.
¿Sabes cuál es la diferencia entre esos dictadores de la historia, como el que cuenta esta película, y nosotros?
La diferencia es que los pensamientos, decisiones e intenciones de ellos afectaba a un número tan grande de personas, que no había forma de saberlo; y los pensamientos, decisiones e intenciones de nosotros no llegan a influir sobre tantos. Así que nosotros solo ejercemos ese poder sobre los que tenemos poder.







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