Colaboración perfecta

Aspectos socioculturales

EL CINE Y LA MÚSICA CLÁSICA. En una ya longeva sociedad colaborativa, la música conocida popularmente como “clásica” y el séptimo arte han co-existido casi desde las primeras proyecciones experimentales, retroalimentándose mutuamente: las melodías de autores clásicos han insuflado de emoción escenas ya icónicas, y el cine le ha otorgado imágenes a temas inmortales, incluso, haciendo que el gran público incorporara a su bagaje musical, temas que de otro modo le habría pasado indiferentes, cuando no, desconocidos. 

En efecto, muchos son los que han “descubierto” la belleza de la música clásica gracias a su automática relación con aquellos pasajes mencionados. Su uso por parte del cine nace casi con él mismo, ya que era necesario musicalizar las imágenes en movimiento siendo lo que más se tenía “a mano”. Esta correspondencia se profundizó con el advenimiento del cine sonoro, ya que éste aún no poseía Bandas de Sonido “Originales”, por lo cual, una vez más, las composiciones tradicionales hicieron su aporte. Aún hoy, sigue siendo un recurso expresivo muy usado para sensibilizar al espectador en determinados momentos y potenciar así su carga dramática. 

Desde su uso en los trailers, identificando al personaje con su melodía(gracias a su inclusión en la BSO de Duro de Matar, la novena Sinfonía de Beethoven, también llamado Himno a la Alegría, resuena en cada referencia a John McClane, su indestructible protagonista; o los avances de los Films de John Wick que parecen haberse apoderado de, al menos, dos de las “Cuatro estaciones” de Vivaldi, ya que claramente hacen acto de presencia en ellos), hasta su inclusión en tramos donde se acalla el sonido ambiente, diálogos incluídos, y se elevan, majestuosas o serenas, las notas sublimes(Apocalipsy Now, Excalibur, La Naranja Mecánica, 2001, etc); pasando, finalmente, por los hoy llamados “Biopics” o películas biográficas en las que se detalla vida y obra del autor en cuestión y en las que, obviamente, su legado se plasma de lleno(Amadeus, Amada Inmortal, o Melodía Inmortal que recrea la vida y obra de Frederic Chopin). Fantasía de Disney de1940, y su posterior remake, conforma un ejemplo de película animada que hace de la música clásica su “leitmotiv” dando vida y color a un festival que disfrutaron tanto niños como adultos. Y si estiramos el largo brazo de la inclusión,  también podríamos abrazar a la Ópera dentro del género de los “Clásicos” y tendrían cabida unas cuantas producciones más. Así, cuando recordábamos Filadelfia, hacía mención al particular momento en que  suena La Mamma Morta (de la ópera Andrea Chénier de Giordano). El personaje de Tom Hanks, un abogado homosexual infectado con VIH sida, experimenta una suerte de catarsis frente a su colega y representante en el juicio contra la firma para la que trabajaba, encarnado por Denzel Washington, quien tiene ciertos atisbos homofóbicos. Mientras la voz de María Callas fluye en esa habitación, y observa la sensibilidad de su representado, comienza a vislumbrar el maravillosos ser humano en él, más allá de inclinaciones y enfermedades. Más acá en el tiempo y saltando de género, la quinta entrega de la saga de acción Misión Imposible(Rogue Nation), nos ubica en una presentación de gala en Viena(Cruise y Cía. no se andan “con chiquitas”) donde es Puccini y su obra Turandot quien se hace presente en la BSO del film. En este caso, el compositor Joe Kraemer “toma prestadas” sus notas más populares quizás(el aria Nessun Dorma) para acentuar la relación romántica del héroe con su nueva coequiper, dejándose sentir en momentos clave y muy sutilmente.

Grande, y muchas veces evidente, es asimismo la influencia que los clásicos ejercieron en los más talentosos compositores contemporáneos; así, John Williams tiene rasgos de Stravinsky, Zimmer, un confeso admirador de Wagner, etc. 

Qué se pretende al mezclar sonoramente piezas clásicas con ciertas y puntuales escenas? Por lo general, sirve para poner blanco sobre negro, destacando la violencia o bestialidad de lo gráficamente explícito, en contraposición con lo más bello, pacífico y/romántico, en notas musicales, ya sea respetando a rajatablas el original, o introduciendo los arreglos del compositor de turno. Ilustrará este concepto(mi favorito personal) de mostrar a los ojos del espectador un cúmulo de horrores y lo más sádico de la naturaleza humana, en una investigación encarada por dos detectives muy diferentes, ante una mente criminal infame pero brillante, al mismo tiempo que acompaña la exquisitez del aria de Bach para Seven(David Fincher- 1995).

El caso de la 7ma sinfonía de Beethoven y sus sones más conocidos, es curioso pues musicaliza diferentes pasajes de muy diferentes géneros. Así podemos escucharlo en la bellísima The Fall, el sueño de Alexandría (de Tarsem Singh) una cinta dramática y de aventuras fantástica(en todo sentido) como en la superheroica  X-Men Apocalipsis. Sin embargo, también Nicolas Cage, irá asumiendo el fin del mundo junto a las notas del maestro alemán, para contraponer el caos y la anarquía más absoluta a la más pacífica resignación y una (demasiado) demorada reconciliación con su familia para Knowing(Alex Proyas- 2009). 

Y finalmente, nos servirá de ejemplo para lo referido a los biopics, cuando veamos y oigamos la muerte de Mozart, en notas de su propia “Lacrimosa” para Amadeus(Milos Forman- 1984). 

Seguramente cada uno de ustedes, si gustan de este género musical, tendrán su inserción preferida en tal o cual película, y si no, tal vez sea hora de abrirle los oídos. Siempre hay lugar para ejercitar los sentidos y potenciar los sentimientos y, por qué no, la emoción. Ambas artes se entremezclan en una colaboración perfecta para conseguirlo.

Cine y Música Clásica: Larga vida a esta maravillosa sociedad.

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