Verosimilitud en “Quest for Camelot” (1998)

Reseñas generales

Antes de comenzar con mi lista de “películas clásicas”, quise detenerme con esta película animada que no es un clásico de Disney, cinta que vi recientemente, pero que aparentemente es una película favorita de muchas y muchos. En esta ocasión voy a realizar una reseña de Quest for Camelot de 1998, film de Warner Bros. Feature Animation y dirigida por Frederik Du Chau. La trama se centra en el ciclo artúrico, sobre tradiciones celtas y la historia legendaria de las islas británicas y de Bretaña. El ciclo artúrico es conocido por recopilar una serie de textos escritos durante la Edad Media sobre el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. Es así como Quest for Camelot cuenta la historia de Sir Lionel, uno de los caballeros del Rey Arturo, quien es asesinado por el villano Sir Ruber, quien, a su vez, quiere ser el Rey de Camelot y el dueño de Excálibur. Sir Lionel tiene una hija, que se llama Kayley, ella ha sido criada bajo las historias de Camelot y sueña con convertirse en una caballero algún día, sin embargo, su vida cambia cuando su padre es asesinado y su casa es asaltada por Ruber, su madre, Juliana, es raptada, mientras que Kayley logra escapar para intentar avisarle al Rey Arturo que Ruber planea matarlo y tomar control de Camelot, cuando Kayley está corriendo por su vida, entra en el bosque prohibido y es en este espacio en donde conoce a un joven llamado Garrett, emprendiendo un viaje tanto externo como interno junto con él.

Quest for Camelot deja entrever una notable respuesta a la formula Disney de los años 90’s, sobre todo con las historias de princesas: Kayley no es una dama en apuros, no necesita ser salvada, tiene agencia, pero también calidez, no solo eso, el interés amoroso masculino es ciego, pero su discapacidad no lo detiene en ningún instante, no es menos persona(je) que Kayley y es igualmente encantador que todos los príncipes o intereses amorosos de las incontables princesas del mundo animado. En definitiva, es una subversión, un vuelco en la narrativa, por lo menos de la época y, la verdad, no sé si es por eso por lo que esta alteración se ve hasta genuina; si Quest for Camelot fuera actual parecería forzada, como la mayoría de los live actions de hoy en día. Pero funciona, de alguna u otra manera lo hace. Kayley anhela ser un caballero y en ningún instante le dicen que no puede serlo porque “es una chica”, de hecho, al final de la película se convierte en la primera mujer que forma parte de la Mesa Redonda. También quisiera destacar la dinámica entre Kayley y Garrett, es una relación que va de rivales a amantes, la tensión está allí desde el inicio, por lo que cuando ocurre la inevitable declaración de amor, se siente ganado, correspondido, como eso que debe pasar.

De todas maneras, debo comentar que, en su totalidad, esta película no me gustó, lo que es una decepción, porque tenía todos los elementos para que me encantara: la animación, la trama, los personajes y el género en el cual se inserta (fantasía)…pero, me aburrí, así de simple. Me aburrí muchísimo. Uno de mis mayores problemas es que la película, como buena costumbre de películas Occidentales animadas de los 90’s, es también un musical, y antes de que me digan que odio los musicales, para ser honesta es un género que no me molesta, no me encanta, no lo odio, me es…indiferente, pero cuando se hace bien, lo puedo llegar a amar (por ejemplo, la obra “Hamilton”). Pero sí, la película es un musical y cantan mucho, no es que la música es mala, pero hay algo que desconecta constantemente de la historia y creo que es el constante y excesivo canto, lo que añade escenas innecesarias como cuando Devon y Cornwall (un dragón de dos cabezas) tienen su número musical por absolutamente ninguna razón.

En segundo lugar, pienso que el mayor problema de esta película es su verosimilitud. La verosimilitud es: “(…) la idea de que la literatura debería ser cierta a la realidad: la idea de que los elementos textuales– personajes, diálogo, contexto, imágenes–deberían ser creíbles, convincentes, auténticos, realistas” (Elbom, s.f., párr. 1), si bien esta cita está aplicada a la literatura, la verosimilitud es un elemento propio del storytelling, por lo tanto, debe de estar presente en cualquier medio en donde se presente un relato, las películas son el medio audiovisual, por lo que deberían tener presentar una historia a través de imágenes y audio. De esa manera se forma el contar relatos en el cine. Vamos por parte, la verosimilitud puede ser uno de los elementos más difíciles de alcanzar, sobre todo cuando se trabaja en género que no son el realista (o naturalista), cuando se trata de la fantasía, tu mejor aliado es la construcción de mundo, tal vez el mejor ejemplo sea El señor de los anillos, en donde Tolkien colocó extensivos prólogos explicando la Tierra Media, de esta manera, el lugar y espacio en donde se desarrolla la historia es coherente y cohesiva a los hechos que se van narrando, es un soporte, porque la idea última de la verosimilitud es que el lector no cuestione que si lo que lee hace o no sentido o si es real o no (obviamente no lo es, es ficción), por lo que la verosimilitud tiene otro principio, lo que se llama un pacto de ficción por parte de nosotros mismo; los lectores o la audiencia, nosotros como tales vamos a dejar de lado estos cuestionamientos y vamos a dar nuestro visto bueno para que lo que sea que pasa en una historia lo consideremos real, en el contexto de la trama, claro está. Este pacto siempre está ahí, pero es casi invisible, solo sabemos que mientras vemos Avengers: Infinity War (2018) vamos a llorar por la muerte de los superhéroes porque mientras pase durante esas dos horas y tanto de película es real y pasa en un mundo que hemos decidido que existe. Pero cuando pasan los créditos, volvemos al mundo real, a nuestro mundo y nuestra vida sigue. Entonces, ¿por qué la verosimilitud en Quest for Camelot no funciona?

La verdad, es que es difícil de responder. Puede ser que los elementos fantásticos sean el mayor problema, estos están insertos más que nada para responder al arco de los protagonistas y no tanto como parte de la construcción de mundo. Es fundamental que en el género fantástico todo tenga una justificación de su existencia, muchas veces esa justificación se encuentra en simbolismos que también se aplican a la vida real. Pensemos en Avatar: The Last Airbender (2005-2008), es una serie animada del género fantástico, en donde hay varios maestros que manipulan los diferentes elementos y luego está el avatar, maestro de los cuatro elementos, la serie sigue las aventuras de Aang, Katara, Sokka, Toph y Suko para terminar con la Guerra de los 100 años y destruir al Señor del Fuego, si bien, todo el mundo creado es ficticio, cada elemento hace referencia a una representación del mundo real: dinámicas de poder, política, guerra, amistad, amor, paradojas, historia, filosofía, entre otros. Avatar: The Last Airbender se siente real mientras lo vemos, no cuestionamos por qué hay maestros agua, tierra, fuego o aire, por qué hay animales fantásticos, por qué la geografía es diferente a la nuestra, lo que une y da sentido a todo este mundo es su coherencia que parte por los personajes y su complejidad, pero que también se rige por los elementos de la construcción de mundo que son universales a la experiencia humana. Quest for Camelot no está lejos, pero en definitiva no alcanza las capas de complejidad con sus personajes, lo que es una lástima porque el ciclo artúrico, me refiero a la literatura, tiene una cantidad enorme de storytelling que pudieron haber utilizado. La película tiene potencial, de hecho, pienso que en ocasiones es bastante adelantada a su época, pero eso no alcanza a la hora de crear una obra que sienta completa.

Finalmente, Quest for Camelot es una cinta que hay que tomársela con una pisca de sal. Es para pasar el rato, tal vez si la hubiera visto cuando era pequeña hubiera sido otra cosa, pero siendo adulta no puedo obviar las faltas que hacen que esta película quede corta al potencial que realmente tenía. Los personajes son unidimensionales, la construcción de mundo es plana, y la fuente del ciclo artúrico queda limitada a la historia de Excálibur, que si bien, es una historia interesante, ha sido contada en el audiovisual varias veces, si embargo, creo que si los otros dos elementos hubieran sido bien desarrollados, claramente la historia de Excálibur contada otra vez, sería el menor de los problemas.

Bibliografía

¿Qué es la verosimilitud? (2023, August 8). College of Liberal Arts. https://liberalarts.oregonstate.edu/wlf/que-es-la-verosimilitud-una-guia-para-los-estudiantes-y-maestros-de-literatura

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