Cloverfield y "La Caja Misteriosa" de J. J. Abrahams
CuriosidadesEn 2004, el director, guionista y productor J. J. Abrams estrenó Lost. Esta serie se volvió un fenómeno mundial que cambiaría la televisión para siempre. Una de las razones de su éxito fue su enigma; una pregunta que, para ser respondida, primero se tenían que resolver varios otros enigmas. Lo interesante era el cómo estos eran resueltos. Mientras la trama se desarrollaba, los espectadores, desde sus hogares y por su cuenta, también querían resolver el misterio analizando a fondo todo lo que sucedía en cada episodio en busca de lo que conocemos como easter eggs (pistas ocultas que conducen a próximos eventos o a añadidos a la historia principal). Esta fórmula fue un éxito e hizo que varias otras series quisieran replicarla. Si bien el final de Lost es recordado como uno de los peores en la historia de la televisión, eso no ha evitado que Abrams vuelva a utilizar su fórmula con otras producciones y con el mismo nivel de interacción con su audiencia. Uno de estos trabajos es la franquicia de Cloverfield; solo que, a diferencia de Lost, esta parece no tener una dirección, pero al mismo tiempo aún tiene la oportunidad de reencaminarse. En este artículo voy a analizar algunos de los easter eggs más importantes que conectan estas películas para entender el estado de esta franquicia y ver dónde puede conducir esta historia.
Primero, hay que explicar un poco más del proceso de escritura de Abrams. En 2008, dio una TED Talk sobre lo que él llama “La Caja Misteriosa”. Ahí, explicó cómo el retener información hace que el espectador se interese más y que esa caja, al estar cerrada todo el tiempo, representa posibilidades infinitas. Si esto se aplica desde el primer momento, lo más probable es que el espectador quiera resolver el misterio. Por supuesto que también influye qué tan bien construidos estén los personajes, lo cual también se explica en esta charla, pero no es el tema de este artículo.

Ahora, retrocedamos al 2007, época cuando el Internet recién se estaba terminando de expandir por todo el mundo y la gente se estaba adaptando a su uso. Ese mismo año, J. J. Abrams le presentó una nueva idea brillante a Paramount y ellos se la aprobaron. Así se anunció y desarrolló bajo discreción una película de la cual no se sabía de qué trataría y, para añadirle aún más misterio, le cambiaban el nombre constantemente para despistar a cualquier medio relacionado con el cine. Entonces, en el 2008, se estrenaría Cloverfield, una película tan enigmática como excelente que sorprendió a todos.

Antes de que los trailers se revelaran directamente en YouTube o en convenciones masivas, como la Comic-Con (para que luego lleguen a YouTube), uno tenía que ir al cine para verlos. De hecho, es bien sabido que A Bug's Life, el segundo largometraje de Pixar, fue un éxito en taquilla, en buena parte, gracias a los miles de fanáticos que querían ver el tráiler de Star Wars: Episode I - The Phantom Menace. En este caso, este primer avance se proyectó por primera vez en las funciones de Transformers (2007). Este teaser tuvo la particularidad de que no presentaba el título de la película.
Acá se aplica todo lo previamente mencionado. Solo se muestra el argumento y que será narrado en formato de “metraje encontrado”. Lo que se sabía era que Manhattan estaba bajo ataque por algo suficientemente grande y fuerte como para arrancar y lanzar la cabeza de la Estatua de la Libertad. Las únicas pistas eran 1-18-08 (la fecha de estreno) y que era de J.J. Abrams como productor (el director fue Matt Reeves). Como Abrams ya era mundialmente conocido por Lost, los fanáticos de la serie intuyeron que seguramente había algo escondido. Entonces, empezaron a buscar ese código a través del internet. Fue ahí cuando empezó una campaña de marketing que hasta el día de hoy sigue siendo usada como referente de creatividad y una de las razones por las que la película fue un éxito.
Cuando alguien buscaba 1-18-08, podía encontrar varios sitios web (que hoy están cerrados) con información que poco a poco se iba revelando. Entre estos easter eggs estaban perfiles de MySpace (antigua red social) de los personajes. También, empezó a circular información “clasificada” sobre la compañía petrolera Tagruato (compañía ficticia dentro de la película), la cual también tenía subsidiarias de investigación en medicina, tecnología (hasta tenían un satélite) y una bebida que era su producto estrella, cuyo ingrediente especial provenía del fondo del océano. Después, aparecieron reportajes falsos de supuestos incidentes extraños en el océano Atlántico y en varias costas, así como una foto de un descubrimiento hecho por la compañía. Todo este lore (trasfondo) solo hizo aumentar las expectativas para el estreno del filme.




Antes de seguir, hay que aclarar dos cuestiones. La primera es que no era necesario conocer todo este trasfondo para entender la película; de hecho, es bastante sólida y se sostiene por sí sola por su propio mérito cinematográfico. De cualquier forma, nada evitó que más gente la viera y la disfrutara. La segunda es que esta idea no es nueva; The Blair Witch Project fue la primera película “found footage” en lograr un éxito enorme con una campaña de marketing que aparentaba ser real. Es fácil intuir que Abrams usó algunas de esas ideas para el marketing, pero él lo llevó más allá. Volvió a crear una experiencia interactiva con su audiencia. Nuevamente, demostró lo efectiva que es la fórmula de “La Caja Misteriosa”.

Cloverfield pudo haberse quedado como una experiencia cinematográfica casi única, pero aún faltaba más. Un breve tiempo después del estreno, se empezó a revelar más información sobre este universo. Según palabras de J. J. Abrams, la criatura fue pensada como un bebé desorientado y enojado. También dijo que el monstruo había sido despertado de una hibernación de millones de años. Además, una vez estuvo disponible en formato físico, se logró ver el logo Tagruato en el buque derribado por el monstruo antes de atacar la Estatua de la Libertad. Un easter egg más interesante se escucha al final de los créditos; hay un audio con un poco de estática que dice “Help us”, pero si se rebobina, se escucha: “It's still alive”.

El easter egg más interesante se encuentra al final del filme (antes de los créditos). Todo lo que vemos es “filmado” por uno de los personajes, quien grabó sobre otro metraje filmado por el protagonista un mes antes —eran tiempos antes de los smartphones—. En ciertos puntos, la historia se interrumpía con aquel otro metraje del protagonista teniendo una cita en Coney Island. Cuando la cámara deja de grabar, vemos un último trozo de esa cita. Los más atentos lograron notar un objeto cayendo en el mar, en el horizonte (minuto 1:40). Tiempo después, se revelaría que era un satélite de Tagruato. Este detalle casi imperceptible solo demuestra que el nivel de interacción entre Abrams y sus fanáticos no tiene límites.
Tras analizar todo lo anterior, es posible sacar algunas conclusiones. La hipótesis más aceptada por los fans era que Clover estuvo dormido por milenios hasta que fue despertado por Tagruato, cuando lo descubrieron y empezaron a extraer lo que sería el ingrediente secreto de su bebida. Hasta ahí, podríamos decir “Misterio resuelto”. Pero aún quedaban preguntas: ¿Qué es Clover? ¿Por qué ataca? ¿Se le puede enfrentar? Si es un bebé, ¿dónde está la madre? ¿Tagruato sabía lo que estaba haciendo? ¿El satélite que cayó al océano también está relacionado? ¿Por qué ese mensaje final dice algo distinto al rebobinarse? ¿Por qué el Gobierno de EE.UU. lo llamó “Proyecto Cloverfield”? Todas estas preguntas quedaron sin respuesta y se mantuvo el misticismo por varios años, hasta el 2016.
Cuando empezó el desarrollo de 10 Cloverfield Lane (Avenida Cloverfield 10 en Hispanoamérica), bajo la producción de Abrams y su productora Bad Robot y la dirección de Dan Trachtenberg, no tenían la intención de que fuera una secuela o de tener relación con la película de 2008. Pero, conforme fue avanzando el desarrollo, se transformó en una “sucesora espiritual”.
Aquí, seguimos a tres personajes refugiados en un búnker tras un aparente ataque de origen desconocido; se sostiene por el suspenso, la dirección y las actuaciones. Está filmada de forma convencional (no es “metraje encontrado”) y no tuvo una campaña de marketing aventurada.
Solo bastó con el título para llamar la atención; la audiencia sospechaba que era una secuela o que al menos estaban en el mismo universo. Ya habíamos entrado a la era de las franquicias, así que la idea no era descabellada. Sin embargo, llegó su spot en el Super Bowl y se pudo ver que efectivamente no era una secuela.

Al igual que la película de 2008, 10 Cloverfield Lane fue otra gran película que se sostenía por sí sola sin necesidad de conocer todas las especulaciones. Estaba más enfocada en el suspenso y la incógnita principal era: ¿Qué sucedió que los ha obligado a no salir del búnker? Con la gran diferencia de que acá sí se dan todas las respuestas (o al menos las más relevantes para la trama). Lo que había sucedido era un ataque extraterrestre.
A pesar de que sus argumentos no guardaban relación entre sí, eso no evitó que los fanáticos buscaran easter eggs; solo que estos fueron muy pocos. La única conexión con la película de 2008 se ve en correo viejo del personaje de John Goodman, el dueño de la casa sobre donde está el búnker. Es correo de la compañía Tagruato, específicamente de su subsidiaria de aeronáutica.
Para el final de la película, quedó claro que era imposible que ambas películas estuvieran relacionadas. Aunque Clover pueda haber sido un alien que llegó a la Tierra hace millones de años, no es de la misma especie que los de esta cinta. Si bien el easter egg de la compañía daba indicios de una conexión, solo quedó como una curiosidad. Además, se puede ver que estos eventos suceden en 2016; es imposible que nadie esté preparado para un evento catastrófico de esa magnitud. En su momento, algunos fanáticos quedaron decepcionados, pues todas esas especulaciones estuvieron equivocadas. Aunque también hubo espectadores que disfrutaron de ambas películas y aceptaron que probablemente se trataba de una serie de películas de ciencia ficción bajo el nombre de Cloverfield, sin necesidad de estar relacionadas entre sí. Sin embargo, esto cambió en 2018.
Bad Robot había empezado a negociar los derechos de un “guion en venta” (cuando se escribe un guion original, sin ningún encargo previo, para venderlo a alguna productora y producirlo) sobre una tripulación de astronautas probando un acelerador de partículas en una estación espacial. La producción apenas iba en sus primeras fases de preproducción y el guion aún necesitaba pasar por unos borradores; pero entonces Abrams decidió que formaría parte de la franquicia Cloverfield y que uniría las tres películas. Solo que, a diferencia del filme anterior, este no se benefició de esta decisión.
Tras algunos retrasos por regrabaciones para establecer mejor las conexiones (que solo fueron menciones y logos de Tagruato en algunos planos), se terminó estrenando como un original de Netflix. Las expectativas eran altas y no las pudo cumplir; no porque las respuestas que se prometían fuesen completamente rebuscadas —eso se podía intuir—, sino porque a la película le cuesta sostenerse por sí sola; es como si se hubieran concentrado más en conectar las películas que en contar una buena historia. Se nota claramente que esta iba a ser una historia independiente sobre científicos sobreviviendo a un experimento fallido en el espacio. A juzgar por ciertos momentos de tensión, terror y suspenso bien logrados, es probable que, de haber seguido ese plan, tal vez sería mejor recordada. En su lugar, tenemos una conexión forzada con uno de los easter eggs menos sutiles.
Esto ha sido lo último que hemos visto de esta franquicia. Tras la recepción negativa de The Cloverfield Paradox, Abrams no volvió a tocar esta historia. Si bien todos quedaron insatisfechos, siguieron analizando lo visto para terminar de armar el rompecabezas. Según lo presentado aquí, fue el acelerador de partículas lo que trajo a estas bestias de otras dimensiones a la Tierra en años y (tal vez) universos distintos. No vale la pena explicar lo complicado y poco creíble del asunto, incluso para los estándares de la ciencia ficción en general. Aquí quedó claro que tanto las especulaciones de los fanáticos como la fórmula de "La Caja Misteriosa” se habían salido de control.
Hay miles de preguntas sin respuesta en esta franquicia, pero solo una importa: ¿Cómo continuar y enmendar todo? Está claro que hay fanáticos de esta saga que aún esperan una respuesta coherente, pero el lore se ha expandido tanto que es difícil abarcarlo todo. Además, no todos los easter eggs han sido relevantes a lo largo de estas películas; parecen más bien referencias para aquellos que siguieron la campaña de marketing años atrás. Eso sin mencionar que el propio Abrams ha dado respuestas que no cuadran con lo que se sabe del lore ni con lo dicho por los directores; por ejemplo, él dice que el objeto que cae al final de Cloverfield es Clover en su forma de larva. Es como si no recordaran todos los detalles de la misma forma y tuviéramos que tomar las pistas con pinzas para entender todo. Es entendible porque no ha habido nuevas películas desde 2018.
La franquicia Cloverfield fue un fenómeno que empezó como una idea lo suficientemente fresca e intrigante para tener fanáticos con una sola película. Sin embargo, ese afán de seguir generando interacción con la audiencia con easter eggs y un universo compartido les ha jugado en contra. En mi opinión, si Abrams aún está interesado en volver a esta franquicia, ahora es el momento. La nostalgia por los 2000s está tomando fuerza y ya hay fanáticos que recuerdan esta película con cariño. Él nunca descarto la idea de hacer una secuela directa de Cloverfield y esta sería la oportunidad perfecta para volver a las raíces (una simple película de monstruos) y de aclarar cualquier contradicción dicha por él o sus colegas. Otra opción es volver a la idea de hacer historias independientes bajo el nombre Cloverfield y con mínimos easter eggs; incluso podrían quedarse como simples curiosidades que no afecten la trama, para evitar más complicaciones. Independientemente del camino que tome esta franquicia, es necesario concentrarse más en crear una buena historia y menos generar especulaciones desmedidas. En 2019, Abrams tuvo su último momento de aprendizaje con Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker; necesita definir y aterrizar las respuestas de sus enigmas antes de encerrarlas en "La Caja Misteriosa”.






























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