Robocop (1987) de Paul Verhoeven : existencialismo y ciencia ficción
Reseñas generalesIntroducción
Advertencia: esta reseña tocará temas que podrían no ser del agrado del público común, como la perdida de sentido, la identidad, la existencia y la muerte.
Hago esta advertencia para dejar en claro desde el comienzo que lo que voy a escribir a continuación puede generar rechazo en la mayoría.
¿Por qué escribir sobre la existencia, el propósito del ser y la muerte habiendo tantos temas mucho más amenos y llevaderos?
En principio porque es lo que me interesa, de hecho, casi todas las reseñas que llevo escritas en esta página tocan estos temas. Y luego por el hecho de que no pretendo escribir para la mayoría, siendo plenamente consciente de que lo que se pretende aquí es ganar por apoyo de muchas personas.
Me interesa llegar a unos pocos aunque sea, y si alguno de ellos termina de leer algo de lo que escribo y esto lo hace meditar, aunque sea unos breves segundos, eso ya es motivo suficiente para mí y constituye una ganancia.
Si algo de lo que escribo logra detener una mente unos breves segundos y ser un disparador para la reflexión, eso ya es ganar para mí. ¿No es un poco el deseo de todos los que escribimos…? Creo que sí.
Hare una segunda advertencia: esta reseña será extensa.
Robocop: los comienzos

Un joven y entusiasta guionista llamado Edward Neumeier, fascinado por los robots desde pequeño, escribió un guion en el que deposito toda su fe. Una historia sobre un policía que era asesinado y resucitado en forma de androide.
Su historia fue comprada por la compañía de cine “Orion pictures” y el director seleccionado fue nada más y nada menos que Paul Verhoeven , quien en ese momento ya gozaba de cierta trayectoria en Europa pero que buscaba adentrarse en el mercado estadounidense con alguna propuesta fuerte y concisa.
Atención que acá viene una perlita muy divertida de contar.
Resulta que el buen Paul recibió el guion, y en sus propias palabras, sin leerlo lo tiro a un bote de basura.
Lo descartó de inmediato solo al leer el título y en esto tenemos que comprenderlo un poco.
La traducción literal de “Robocop” es algo así como decir “Polirobot”
Pensemos un poco, hagamos un ejercicio empático y pensemos que somos un director ya reconocido y nos llega un guion cuyo título es “Polirobot”
Creo que haríamos lo mismo y lo tiraríamos sin leerlo.
Pero la cuestión es que la esposa de Verhoeven encontró el guion en el bote de la basura, lo rescató y lo leyó.
Luego le dijo a Paul “hey vos, si a vos te hablo, dale una oportunidad a esta historia, hay una cuestión interesante para tratar”
Lo que ocurrió es que ese fue el nacimiento del proyecto de Robocop, y se lo debemos a la esposa de Paul que se llama Martine Tours.
Gracias Martine, todos los que somos fans de Robocop te saludamos y te estamos agradecidos.
Dos enfoques, dos miradas, dos maneras de abordar esta historia
Podemos estipular dos miradas acerca de esta historia.
La podemos ver como una tontería, una fantasía o algo poco serio y demasiado descabellado.
Infantil inclusive, a pesar de que Robocop no es para nada una historia para menores de edad.
Curiosamente habiendo tenido bastante éxito entre los jóvenes de la época, Robocop no es para niños, todo lo contrario.
Un segundo enfoque tiene que ver con lo que voy a plantear a continuación y con el hecho de ver a esta película desde otro costado mucho más profundo, que es lo que, como espectador, entiendo que quiso plasmar Verhoeven con su trabajo.
Ubicándonos en tiempo y espacio
Antes de continuar con este análisis hay dos variables importantes que debemos tener en cuenta para reflexionar sobre esta película.
La primera cuestión tiene que ver con entender que estamos a mediados de los años ochenta. Debemos ubicarnos cinéfilamente en ese momento y comprender la lógica que movía las temáticas de las películas en ese entonces, el lugar que se le daba a la vida, la ficción y la medida de realismo que se manejaba en ese entonces.
Y si, digámoslo, no se pretendía mucho realismo en ese entonces. Ese furor en cine vendría bastante más adelante. Esto posiblemente sea una cuestión clave en cuanto a las películas que se filmaban y a la manera en que se planteaban.
La cosa era más literal en ese momento, más concreta. Esto marcaba una frontera mucho mas cortante en cuanto a lo que se planteaba desde el cine.
Es decir, en los 80´s el cine todavía era básicamente puro entretenimiento, y no es que eso haya cambiado, lo sigue siendo, solo que hoy en día es lo mismo planteado de manera mucho más realista. Hoy se juega mucho con la posibilidad de que lo que se plantea desde la pantalla sea algo que pueda llegar a pasar. Los ejemplos sobran, pero lo primero que se me viene a la mente podría ser citar a la serie “Black mirror”. Es un buen ejemplo de lo que quiero decir. Es ciencia ficción, si, pero a su vez esta diseñado con una dosis muy alta de realismo, lo que significa que cuando lo miramos podemos llegar a imaginar que eso puede ser perfectamente posible en un futuro no muy lejano.
El realismo es un elemento insoslayable en este momento, en nuestra era y en el cine de hoy y casi todo se plantea desde esa cosmovisión.
El realismo es por ejemplo lo que sepulto el cine de terror de monstruos, como Freddy o Jason. Hoy en día los monstruos somos nosotros y los asesinos son personas comunes y corrientes severamente perturbadas.
La segunda cuestión tiene que ver con lo que nombraba anteriormente en cuanto al hecho de que Verhoeven estaba buscando impactar en el cine estadounidense, y quería apostar fuerte, quería hacerse notar y buscaba algo que sacudiera las mentes de los espectadores, algo que tuviera impacto verdadero.
Si juntamos estas dos variables nos da por resultado la maravilla que fue Robocop y lo podemos entender mejor.

La escena de más impacto dramático de la película: la escena de la sala de computadoras.
A esta historia le podemos entrar por diferentes ángulos, pero de todos ellos voy a elegir , a modo de resumen total, la escena que considero de mayor tinte dramático de toda la película.
Antes, pongámonos en contexto. No quiero dar por sentado que todos vieron la película y debo asumir que varios ni saben de su existencia, sobre todo las nuevas generaciones. Para los cinéfilos veteranos esto será mas visualmente comprensible porque seguramente lo recuerden.
El protagonista es asesinado por un grupo de maleantes. Lo resucitan y convierten en una maquina como parte de un proyecto empresarial de una compañía que controla la policía en la región. Robocop es como un prototipo de policía que podría patrullar las calles sin descanso, garantizando el orden y haciendo respetar la ley.

En este punto de la película Robocop sale a recorrer las calles con su auto, en funcionamiento pleno y con gran eficiencia.
Evita un par de robos e impide una situación de violación.

No pasa mucho más hasta que da con uno de los maleantes que intervinieron en su asesinato, el cual estaba intentando robar una estación de servicio. Robocop lo intercepta y lo que sucede es que el maleante lo reconoce porque el polirobot le dice la misma frase que al comienzo de la película: “Vivo o muerto vendrás conmigo”.
Al escuchar esta frase el maleante responde: “No, no puede ser, nosotros te matamos, te matamos”
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
Esa breve escena, ese momento, es un punto de viraje clave en la trama.
El hecho de ser reconocido por el maleante activa en Robocop una idea, una sospecha. Abre una posibilidad que antes no estaba:
La de descubrir quién era realmente.
Antes era alguien, esa es la cuestión.
Esta situación rompe el tema de la automatización y Robocop ya deja de ser tan “maquina” y comienza a ser más “humano”.
En otras palabras: su humanidad se hace presente.
Acto seguido, sin mucho preámbulo, el objetivo de Robocop pasa a ser otro. Se dirige entonces a la estación de policía directamente a una sala donde hay lo que parecen ser unos grandes computadores.
Sacando de su puño lo que tiene forma de una hoja de cuchillo, lo introduce en una de las maquinas y escuchamos que uno de los personajes secundarios en la sala exclama: “Esta adentro” (He´s in)

Este momento es bastante curioso. El hecho de que solo sacando de su puño esa especie de plug para insertarlo en los computadores y de inmediato ya estar navegando en una especie de red de archivos es lo que da cuenta de la parte “maquina” del personaje. No requirió mucho más, solo introduciendo una parte suya dentro del aparato ya tiene acceso a un banco de datos de manera automática. No solo eso, sino que moviendo su muñeca controla de manera total lo que quiere buscar.
Pero avancemos, que ahora viene la mejor parte a mi entender.
Robocop, investigando en la base de datos sobre el maleante que lo reconoció en la estación de servicio, obtiene los datos de toda la pandilla.
Luego visualiza la imagen del líder del grupo, aquel que fue el que lo termino de liquidar. Esto genera una especie de shock, y un flashback del momento del asesinato.
A través de los datos del líder del grupo accede a los crímenes que se le imputan y revisando los cargos de asesinato es que finalmente llega a su propio perfil.

Alex Murphy era su nombre humano.
Robocop se ve en la pantalla, ve su propia foto de cuando era policía.

El momento más dramático de toda la película.
La maquina reconoce a la parte humana.
La fragmentación parece esfumarse de a poco, pero sigue estando presente, esa misma que indica que existió otra parte antes, otra cosa que era y que ya no es más.
Es un momento de reconocimiento de la propia muerte, pero de contemplación.
Robocop contempla su mortalidad, está allí frente a sus ojos. Puede ver una vida terminada, su propia vida. Siendo otra cosa, convertido en otra cosa.
Podría conjeturar e imaginar que es un momento de plena conciencia, ¿Por qué?, porque el personaje entreabre al boca en ese momento, lo que da cuenta de que esta sorprendido, impactado también.
Y es que si, pensemos, reflexionemos, hagamos un ejercicio empático:
¿Cómo reaccionar frente a un momento así?
Es un ejercicio difícil, porque es imposible. Pero podemos aunque sea tratar de hacerlo.
El personaje tiene frente a su mirada lo que alguna vez fue, no lo que es.
Es algo tremendo de imaginar.

Cuanto más lo pienso más me fascina esta idea. Me asombra y me conmueve.
Siempre pensé, desde la primera vez que vi esta secuencia de la sala de computadoras, que esta escena reflejaba una situación de muchísima profundidad existencial.
Es una representación de un estado último, culmine. Es decir: ¿Qué hay más allá de contemplar la propia mortalidad?
No hay nada más allá. Ese es el tema.
No hay nada más allá, es un lugar de terminación absoluta.
Es como pensar en el infinito y en el vacío. Si uno le preguntara a un astrónomo que hay allí en el espacio seguramente responderá “Estrellas y planetas”, y si uno insistiera preguntándole “¿Y que mas?”, seguramente respondería: “Galaxias”, y si uno insistiera: “¿Y que más…?”, nos terminaría diciendo: “Nada más, solo vacío infinito”
Espera…¿Cómo que vacío infinito? ¿vacío infinito?
Si, vacío e infinito.
Esta es una idea que nos puede llevar a la locura, porque es inconmensurable. Es imposible que podamos tener una representación de lo que es el vacío infinito.
Algo infinito es imposible de representar, porque es infinito.
Si podemos intentar representar una parte de ese infinito, pero justamente, al tratarse de una parte remite a un fragmento, lo cual entra en contradicción con el concepto mismo de infinito.
Si es una parte no puede ser infinito, es una parte.
¿Cómo represento el vacío por otro lado?
Otra cosa imposible. Si es vacío no se puede representar, porque es vacío.
¿Cómo lo represento? ¿Con una hoja y un dibujo? ¿Con un esquema? La hoja y los esquemas son “algo” de manera que es una paradoja que simbolicen un vacío.
La única forma de poder acercarnos a estas ideas es a través del lenguaje. Hablado o escrito.
En otras palabras: a través de las ideas.
Al expresar una idea podemos acercarnos a cosas imposibles de imaginar.
De hecho, muchas ideas no terminan de representar del todo aquello que queremos decir.
¿Les pasa eso?
Querer expresar algo y otro les diga “ah ya entendí, ¿sería mas o menos como tal cosa…?”, y nosotros, tal vez no muy convencidos, le respondemos “si…algo así, algo así sería…”
¿Qué ocurrió ahí? En ese tipo de charlas.
Lo que ocurrió es que a través del lenguaje estamos intentando acercarnos a una representación que es muy difícil de explicar, porque no es posible explicar del todo. Se puede explicar una parte, pero no todo.
El interlocutor, el que esta escuchando, el que esta leyendo, intentara captar esa parte, y a través de esa parte intentara llegar a la idea subyacente.
En el mejor de los casos podremos lograr cierta comunicación, en otras circunstancias menos favorables esto será imposible y no podremos hacernos entender y el otro quedará desconcertado.
Retomando y cerrando este apartado: la muerte entra en esta categoría, en esto que acabo de describir. Es algo que nunca podremos terminar de comprender del todo, y para cuando llegue el momento de experimentarlo no podremos dar cuenta de ello.
Una conclusión
La idea de esta reseña, la idea de esta conclusión es la de trascender esa escena de la sala de computadoras y pensar que eso nos puede representar a todos como especie humana.

De alguna forma todos tenemos una parte nuestra que funciona en automático. Eso es lo que podríamos alinear con la idea de la parte “maquina” de Robocop.
Decime ahora, pensa unos segundos y luego decime: cuantas horas de tu tiempo esta semana funcionaste con conciencia plena de tu existencia, y cuantas otras horas estuviste en “modo maquina”.
¿Estuviste ocho, diez, doce horas en tu trabajo siendo plenamente consciente de que estabas allí?
Lo más probable es que no y seguramente muchas de esas horas transcurrieron en modo automático, casi como un reflejo.
Tal vez miraste la hora y eran las dos de la tarde y cuando la volviste a ver eran las siete, y todo ese tiempo no te diste cuenta plenamente de todos los actos que llevabas a cabo, y tal vez hiciste un montón de cosas.
La película “Click” (2006) de Adam Sandler habla exactamente de esto.
Después esta la otra parte, la de la plena conciencia, y esa es la parte en que Robocop cobra noción de que alguna vez fue Alex Murphy.
Eso es algo que también nos representa. Volviendo al ejemplo del trabajo, es el momento en que notas que transcurrieron esas horas y decís “pasaron cinco horas y la verdad que no me di ni cuenta…”.
Es un momento de contacto con la propia existencia, un estado de conexión.
De estos hay menos que de los otros si hacemos una comparación en un día promedio, en una jornada cotidiana de cualquiera de nosotros.
La escena de la sala de computadoras refleja, a mi parecer, perfectamente esta dualidad.
Para concluir, Robocop nos representa a todos. Todos tenemos algo de esa parte en automático, de esa parte “maquina” y tambien tenemos nuestro costado consciente. Una de esas partes remite a lo inerte a lo inanimado, y la otra da cuenta de lo vivo, de lo vital.
El final de la película resume la confluencia de esas dos cuestiones a la perfección. Cuando le preguntan al personaje su nombre y responde “Murphy”, podríamos pensar que es cuando el ser se asume a si mismo como una comunión de las dos cosas, una parte maquina y otra consciente.








Comentarios 2