“Escena Final”

Reseñas generales

Desperté con el ruido ensordecedor de disparos y explosiones. El suelo temblaba bajo mis pies, el aire estaba impregnado de polvo y humo, y mi cuerpo reaccionaba automáticamente. Estaba en medio de una batalla. No sabía cómo había llegado allí, pero el fusil en mis manos y el casco sobre mi cabeza me decían que tenía un trabajo que cumplir. Mi entrenamiento había comenzado, como siempre, en el instante en que los gritos de los compañeros a mi alrededor me obligaron a moverme.

—¡Soldado! ¡Cúbrame el flanco izquierdo! —gritó alguien desde una trinchera cercana.

Actué sin pensarlo, como si fuera parte de un guion. Corrí hacia la línea del frente, sorteando explosiones y disparos. Mi respiración se aceleraba, y el sudor empapaba mi rostro, pero mis piernas seguían corriendo, mis sentidos alertas, como si estuviera preparado para esta guerra. Pero, al mismo tiempo, algo no encajaba. Todo se sentía extraño, como si no tuviera control sobre mis acciones, como si me estuvieran observando.

De repente, vi algo que me detuvo en seco.

A lo lejos, entre el humo de la batalla, había una figura que no pertenecía a este escenario. Un hombre de pie junto a una cámara, con una pizarra en la mano, mirándome fijamente. Todo a su alrededor parecía estar en silencio, mientras yo seguía corriendo, rodeado de caos. Él me sonrió, como si supiera exactamente lo que iba a hacer.

—¡Buen trabajo, soldado! —dijo, con una calma inquietante, mientras me señalaba como si fuera parte de una película.

Confuso y desconcertado, me acerqué a él, tratando de comprender qué estaba pasando.

—¿Qué está pasando aquí? —le pregunté, mi voz temblorosa.

El hombre no mostró sorpresa. Simplemente me miró y levantó el guion que tenía en sus manos.

—Tú eres el protagonista de esta historia —dijo, con tono casi aburrido, como si estuviera hablando de un hecho obvio—. Todo lo que has hecho, cada decisión que has tomado, está escrito aquí. Estás siguiendo el guion, y ahora es el momento de la escena final.

Me extendió el guion y me lo mostró. La página estaba marcada con una línea roja:

"El héroe se sacrifica por su escuadrón."

Mis ojos recorrieron esas palabras una y otra vez. ¿Un guion? ¿Toda mi vida en la guerra era solo una actuación, una película de la que yo no era el director? ¿Por qué no me había dado cuenta antes? Mi mente se nubló. No podía creerlo. La guerra que estaba viviendo, los compañeros que luchaban a mi lado, el sufrimiento... todo parecía demasiado real para ser una simple ficción. Pero el guion estaba ahí, innegable.

El hombre me miró sin emociones, como si estuviera esperando que actuara.

—No hay forma de cambiarlo, soldado. Este es tu destino. Tú eres el héroe, y tu sacrificio es parte de la historia. Lo escribieron para ti.

Lo miré fijamente, buscando una respuesta, buscando una forma de escapar de este guion, pero sabía que no había salida. El sonido de la guerra seguía a nuestro alrededor, como si todo estuviera ocurriendo en cámara lenta. La tensión aumentaba, y todo el peso del sacrificio caía sobre mí.

En ese momento, vi una granada rodando hacia nuestro escuadrón. La explosión sería inminente, y su trayectoria indicaba que no había tiempo para mover a todos. Vi a mis compañeros mirando, sabiendo que no había manera de evitarlo.

Mi corazón latía a toda velocidad, pero no podía quedarme quieto. El guion estaba claro: mi sacrificio debía ser el final de esta historia. Sin pensarlo, me lancé hacia la granada, con la esperanza de evitar la tragedia, de salvar a mis compañeros. Era la única forma de cambiar la historia, aunque sabía que el sacrificio era inevitable.

Corte a negro.

Desperté en un lugar completamente diferente. Estaba en una sala oscura, rodeado de pantallas. Frente a mí, la escena de mi sacrificio se proyectaba en una de las pantallas. Mi caída, el momento exacto en que la granada explotó, todo estaba grabado con una precisión inquietante. No estaba muerto, pero me sentía atrapado en la misma escena una y otra vez.

El hombre del guion apareció frente a mí, sin expresión.

—Este es el final, soldado. La película está terminada.

Miré las pantallas, donde mi sacrificio seguía reproduciéndose una y otra vez. Todo era parte de un guion que no podía cambiar, una historia que ya había sido escrita.

En una de las esquinas de la pantalla, apareció un mensaje:

"¿Guardar o repetir toma?"

Mis dedos se acercaron al botón. Estaba claro lo que debía hacer: seguir con el guion. Pero en el fondo, una pregunta me rondaba. ¿Podía cambiarlo? ¿Podía decidir si mi historia realmente estaba escrita o si aún quedaba alguna posibilidad de escapar del guion y vivir mi propia vida?

Comentarios 1

L
La Butaca Imaginaria29 de abril de 2025
Cuando pensaba que mi vida era un drama, resulta que era un ensayo general sin aplausos!

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