El pianista: La historia de un hombre que perdió y vio perder a toda una humanidad en la Europa del siglo XX
Reseñas generalesLa vida humana es una realidad que parece estar constituida de momentos alegres y de momentos difíciles, en donde a veces uno ríe y en donde a veces uno llora, así como también en ocasiones las cosas nos van bien y en otras ocasiones las cosas nos suelen resultar mal. De allí, que algunas personas asuman frente a ciertas situaciones, la idea de que a veces se gana, pero en otras oportunidades se pierde; lo cual trae consigo el planteamiento y la cuestión sobre la validez que está idea tiene realmente, además de pensarse la naturaleza y las razones que sustentan todo aquello que se da por ganado y todo aquello que se da por perdido.
He aquí las preguntas ¿Qué significado tienen el ganar y el perder para muchas personas de esta humanidad? ¿Por qué a veces se gana y por que a veces se pierde? ¿Qué es bueno y qué es malo, entre ganar o perder? Por lo que dichas preguntas pueden derivar múltiples respuestas, que dependen de quienes se den la tarea de contestar la misma. Pero aunque no exista una única explicación a los significados que tienen “el ganar” o “el perder” en la vida de los seres humanos; es posible que se pueda diferenciar o reconocer, un concepto de otro, cuando se mencionan hechos cotidianos y sociales como por ejemplo:
- “Argentina gana en una competencia de fútbol contra México, quien pierde el partido, quedando la puntuación 5 a 3”.
- “Bad Bunny gana el reconocimiento al Artista del año, en el evento Premio Billboard de la música latina 2024”.
- “El activista Mahatma Ghandi pierde la vida, un 30 de enero de 1948; tras ser agredido con un arma de fuego por el hindú Nathuram Godse”.
Además de lo antes dicho, hay que añadir que dentro de la cultura popular o en la gran mayoría de las sociedades, se aprecia y se tiene un concepto positivo (en relación a lo que es bueno) sobre lo que representa “una ganancia”; en contraposición a lo que es considerado “una pérdida”, lo cual se percibe como algo negativo, no conveniente e indeseable para quien pueda verse afectado por dicho indicador; por lo cual en disciplinas como la contabilidad, es comprensible la importancia que tienen estos conceptos, especialmente en los llamados “estados de ganancias y pérdidas” para una organización empresarial, ya que de los valores y datos que estos registros especifiquen dependerá mucho la existencia de tal entidad.

Ahora, teniendo en cuenta lo expuesto sobre las implicaciones que tienen “el ganar” y “el perder”, lo que se intentará abordar mediante el presente artículo escrito estará enfocado en torno a una experiencia de la pérdida humana y en la forma como esta es representada a través de una producción cinematográfica, como veremos más adelante.
Hay que considerar que vivimos en un mundo constituido de numerosas realidades, algunas evidentes y otras no tan sencillas de observar; suponiendo en ocasiones un cierto grado de complejidad, tanto para su entendimiento como para su tratamiento, de ser necesario. Por lo que en el mundo de las artes y particularmente dentro del séptimo arte, la representación de una realidad es realizada sorprendentemente de manera fascinante, que eventos trágicos como un accidente, la destrucción de un poblado, la pérdida de un ser querido y hasta los desastres naturales, terminan por ser homenajeados como obras maravillosas del arte y el espectáculo; a pesar de los contenidos que en estas se hayan desarrollado.
Por lo que contar una historia de vida, marcada por un momento histórico caracterizado por cambios y conflictos sociales como la revolución industrial, la crisis económica del 29 , el surgimiento del fascismo y del comunismo, entre otros hechos importantes ocurridos en el continente europeo durante el siglo XX; comprende colectivamente revivir memorias de un pasado digno de recordar, conjuntamente ubicándonos sobre la piel de quién lo vivió en carne propia, tras intentar existir diariamente bajo circunstancias poco favorables y de muchas tribulaciones, tal y como le sucedió a un hombre (entre otras personas que también se vieron afectadas por esta situación) que sin haber merecido ciertos golpes del destino, miró arder su vida entre las llamas de un mundo devastado por un horror que al día de hoy, algunos llaman “segunda guerra mundial”.
Se trata nada más y nada menos, que de un famoso polaco llamado Wladyslaw Szpilman, personaje que sirvió de ejemplo e inspiración para crear una célebre película biográfica nominada a varios premios como “mejor película” en 2002, llevando por nombre “el pianista”; obra dirigida por el director Román Polanski, contando con la producción de R.P. Productions, Heritage Films, Studio Babelsberg y Ruteam LTD, la cual es protagonizada por el estadounidense Adrien Brody, quien dramatiza lo que fue la vida humana de un músico que vivía cómodamente y en armonía con su familia en su país de origen (Polonia); pero que al extenderse la propagación del nacizmo alemán y estallar numerosas guerras en la Europa del siglo XX, todo cambia a su alrededor hasta el punto de ver su vida en absoluto peligro, por formar parte de la comunidad judía-europea existente y perseguida en su momento por el régimen político de los nazi. A consecuencia de esto, esta persona pierde a su familia y pierde todos los privilegios de los que gozó alguna vez, ocultándose de quién pudiese hacerle daño, movilizándose periódicamente de un lugar a otro; mientras recibe ayuda y apoyo para sobrevivir y cubrir sus necesidades básicas, por personas que se cruzan con el mismo a lo largo de su lamentable condición; logrando permanecer vivo durante todo el conflicto, para finalmente rehacer su vida luego de pasar por una escalofriante y traumática situación vivida.

Por lo que este largometraje se puede considerar un recordatorio de toda la atrocidad y destrucción de miles de vidas humanas que no tuvieron más remedio que presenciar y decir adiós a una generación condenada por los problemas y conflictos sociales de un continente durante el siglo XX; además de relucir y exponer temas importantes como el sufrimiento humano, el sentido de la vida y la lucha por la supervivencia dentro del drama cinematográfico como realidades muy notorias, capaces de atrapar y cautivar a la audiencia que disfruta de ver este tipo de películas.
Ciertamente, está producción del cine es un clásico emblemático del cual se pueden hablar muchas cosas, adicionalmente a lo ya señalado en párrafos anteriores. Pero con respecto al tópico que se busca destacar acerca del film, en este particular no resulta tan sencillo explicar (y quizás el comprender, también) la naturaleza y el sentido que pueda tener la pérdida en la vida del protagonista de la historia; puesto que en la película no se da a conocer una moraleja o una lección ético-moral de forma directa al espectador. Y qué decir, si se tuviese que juzgar de bueno o de malo, de haber merecido pasar por tal circunstancia e incluso de hallar una “razón suficiente” al estilo del filósofo Leibniz, para decir que dicho acontecimiento era necesario en la vida del protagonista, a fin de que este viviera mejor luego o lograse desarrollar lo mejor de sí mismo.
Lo que sí es evidente, es que está narración audiovisual sirve de ejemplo sobre lo que no debería de pasar, pero sigue pasando en ciertas naciones del mundo; porque algunos promotores y grupos relevantes de la sociedad para resolver ciertos problemas de la humanidad, promocionan o asumen la necesidad de estar en guerra y exterminar vidas humanas como ha venido sucediendo actualmente entre Rusia y Ucrania, Israel y Palestina, por ejemplo.

Por otra parte, está el hecho de comprender y saber “bailar bajo la lluvia”, o dicho de otra manera, comprender y estar en capacidad de vivir humanamente según las circunstancias que a cada quien le suceda a lo largo de la existencia, por muy difícil que esto resulte en muchas ocasiones. Porque siempre se quiere y se acepta la buena fortuna, así como también se quiere prosperar y mejorar nuestra condición humana en todos los aspectos. Más los vaivenes de la vida y en especial las calamidades, tienden a incomodar y poner a prueba la humanidad que hay en cada persona, cuando está se encuentra en situaciones de peligro frente a problemas complejos, el padecimiento de algún dolor o sufrimiento insoportable, entre otras tantas cosas que pueden generarnos algún tipo de malestar o estado personal tedioso de asumir.
Cito esto ya que de nada más imaginar, lo que sería vivir un destino tan traumático, capaz de hacer sentir a cualquiera que no vale la pena vivir en medio de tanto caos, o de resignarse con indignación a vivir bajo una situación absolutamente inaceptable y que a pesar de todo ello, logre ver un rayo de luz en la lejanía para vivir con esperanza; sobrellevando lo que parece imposible de resistir, teniendo más probabilidades de morir que de vivir un día después, me resulta algo admirable, valeroso y respetuoso que más allá de lo tratado en la película, rescata uno de los conceptos mencionados por el Dr. Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”, acerca de este asunto:
“El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga con su cruz, le da muchas oportunidades -incluso bajo las circunstancias más difíciles- para añadir a su vida un sentido más profundo. Puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad. O bien, en la dura lucha por la supervivencia, puede olvidar su dignidad humana y ser poco más que un animal, tal como nos ha recordado la psicología del prisionero en un campo de concentración. Aquí reside la oportunidad que el hombre tiene de aprovechar o de dejar pasar las ocasiones de alcanzar los méritos que una situación difícil puede proporcionarle. Y lo que decide si es merecedor de sus sufrimientos o no lo es”.









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