BRADY CORBET | ¿Quién es el director de EL BRUTALISTA que arrasó en los Globo de Oro?
Dirección
Seguramente muchos escucharon hablar por primera vez de Brady Corbet cuando fue anunciado ganador del premio Mejor director en los últimos Globo de Oro, la antesala de los Oscars, pero su nombre ya venía generando bastante repercusión cuando su más reciente película, El brutalista, ganó el mismo premio luego de su paso por el Festival de Venecia, en donde fue celebrada por su calidad artística y también por el logro de llevar adelante una épica de más de 3 horas de duración, intermedio incluido, teniendo una limitada cantidad de recursos dado al acotado presupuesto con el que contaba. Con solo tres películas en su haber como director y apenas 36 años, Corbet se consolidó en esta oportunidad como uno de los talentos más interesantes de la actualidad, lo que se suele decir un realizador a seguir a futuro, pero su paso delante de cámaras también dejó constancia de un artista todo terreno que vale la pena repasar.
Los primeros pasos delante de cámaras
Corbet empezó su carrera como actor, debutando en televisión con apenas 12 años en la recordada sitcom El rey de Queens, serie que llevó a la fama a Kevin James. Luego de aparecer como actor invitado allí, siguió teniendo pequeños papeles en TV. En cine, aparecería por primera vez en la cinta A los trece, controvertido relato de perdición juvenil ante las drogas a cargo de Catherine Hardwicke, y luego tuvo su primera experiencia con un realizador de prestigio al formar parte del elenco de Oscura inocencia, cinta del contracorriente Gregg Araki sobre las experiencias de dos jóvenes (el otro, Joseph Gordon Levitt) luego de ser sexualmente abusados por su entrenador de béisbol. Al igual que con todas sus futuras cintas como director, Oscura inocencia tuvo también su estreno en el Festival de Venecia, donde fue recibida con buenas críticas.

Su papel más memorable dentro de su experiencia como actor llegó en 2007 cuando protagonizó la remake estadounidense del film Funny Games, mítica cinta del realizador Michael Haneke que él mismo se encargó de filmar. Como en el film original, la nueva versión, titulada localmente Juegos sádicos, seguía el calvario de una familia común y corriente al ser elegidos por dos psicópatas para ser torturados tanto física como psicológicamente. El enfermizo planteo permitía a Haneke un satírico repaso de sus obsesiones de siempre, como la violencia latente en cada aspecto de la vida ordinaria y la desensibilización a la que cada día nos exponemos más como sociedad, y especialmente, la que hoy convierte a los jóvenes en seres totalmente apáticos ante el dolor ajeno, incluso llegando al punto de verlo como un chiste retorcido. Es cierto que la película, al igual que la Psicosis de Gus Van Sant, no tiene mucho sentido si el espectador vio la versión original, ya que se trata de una remake calcada que repetía los mismos planos, tiempos y giros narrativos, pero más allá de eso es destacable la vigencia del mensaje y el estupendo cuarteto actoral que compone la cinta: Brady tiene un papel tal vez menor, pero logra mantener el nivel de calidad que imprimen Naomi Watts, Tim Roth y Michael Pitt. Luego de eso, el actor fue acumulando más trabajos con directores de primer nivel como Olivier Assayas (El otro lado del éxito, notable film con Juliette Binoche), Lars Von Trier (Melancolía) y Ruben Östlund (Fuerza mayor).
El salto a la dirección
Si del 2010 al 2014 se nota un notorio ritmo de películas (como actor, Corbet realizaría 13 películas en ese período), uno podría pensar que el estadounidense no solo tomó los sets como una fuente de trabajo sino también como una escuela, aprendiendo de los notables realizadores con los que trabajó para poder fortalecer sus habilidades y encontrar el momento justo para largarse a cumplir su objetivo. Ese momento llegó en 2015 cuando escribió (junto a Mona Fastvold, pareja y compañera artística en sus tres proyectos), produjo y dirigió La infancia de un líder, co-producción entre EE.UU, Reino Unido, Hungría, Suecia, Canadá y Bélgica – mayoría de países europeos que seguramente verían en el proyecto un cine que escapaba a cualquier sensibilidad americana. La película, ligeramente basada en un cuento de Jean Paul Sartre, sigue a una familia compuesta por un niño americano, su padre, un diplomático, y su madre, de origen alemán, quienes deben ir al país de ella para participar en el Tratado de Versalles a fines de la Primera Guerra Mundial. La convivencia familiar, tensa y construida enteramente en humillaciones y prohibiciones, termina moldeando el carácter de un futuro líder fascista, dentro de un cuento siniestro en donde el realizador, a pesar de ciertos desfallecimientos en el ritmo que la vuelven una experiencia bastante fatigosa, muestra un particular talento para trazar la perversión y el camino a la perdición del ser humano, llevado a un punto aún más crudo al mostrar ese punto de caída en la niñez.
En 2018 el director estrenó su segundo film, Vox Lux - el precio de la fama, cinta en donde volvió a hacer alarde de su capacidad para atraer actores importantes: si su primera película tenía en su elenco a intérpretes notables como Berenice Bejo y Robert Pattinson, en esta oportunidad los roles principales fueron encarnados por Natalie Portman y Jude Law. La actriz interpreta a Celeste, una cantante que tuvo su descubrimiento gracias a un horripilante acontecimiento en su infancia que le dio una inesperada popularidad. Luego de muchos años construyendo una carrera no exenta de múltiples polémicas, la mujer está lista para volver a los escenarios con un nuevo tour, aunque un nuevo evento aterrador la acerca al filo de su cordura. Vox lux volvía a ir por los caminos que Corbet había ido en su anterior film, tratando de analizar la decadencia humana y el punto sin retorno en donde la pureza se transforma en monstruosidad, abordando de manera aún más descarnada las consecuencias de una infancia destrozada y el daño irreversible que genera tanto en la persona que la sufre como en quienes la rodea, y suma un elemento extra al criticar de forma implacable el sistema del estrellato y las bestia que crea y luego escupe. Dentro de otro elenco uniformemente talentoso la interpretación de Portman lograba aportar algún matiz de humanidad, el cual se fundía con las partes más retorcidas de su personaje para escupir una caricatura tan hiriente como efectiva en una película mucho más redonda que la anterior.

El brutalista, película que consagra a Corbet dentro de la escena internacional, sigue buscando ese punto, esa deformación hacia lo monstruoso, pero se aleja de lo individual para pintar una escena social: si las anteriores cintas ponían en el centro de la escena a sus torturados protagonistas para mostrar la realidad de un entorno específico, ahora lo que toma principal relevancia es ese mismo entorno, esa enorme y abarcativa sociedad de lujos que oculta en su opulencia su verdadero rostro, deformado y enfermo hasta lo más profundo. La historia se centra en László, un sobreviviente del Holocausto que debe separarse de su esposa para viajar a Estados Unidos y tratar de establecerse para reconstruir su vida. Las cosas no funcionan y van de mal en peor hasta que un día es convocado para reparar la casa de un poderoso millonario, revelando así su pasado como un prestigioso arquitecto en su Hungría natal. Sin embargo, lo que parece ser una oportunidad para recuperar su vida y alcanzar el éxito también revela profundas grietas que terminan afectando de forma definitiva tanto su vida como la de su esposa. Es un drama de mirada maximalista que hábilmente utiliza su formato (fue rodada en fílmico, en película grande de 70mm, en el extinto formato de VistaVision) y la delicadeza formal para sumergir al espectador en una cuidada y realista recreación de época que desnuda lo que, para el director, ya parece ser una visión casi Hanekesca del mundo: en la sociedad, de ayer y hoy, existe una profunda corrupción moral y un dominio económico y social que pervierte, hunde y sofoca el alma del ser humano. Con una duración extensa que, sin embargo, jamás resulta pesada, y un notable trabajo actoral (nuevamente un equipo de primer nivel, encabezado por Adrien Brody), la película confirma a su director como un talento digno de seguir y tener presente.
Bonus: Adrien Brody habla sobre Brady Corbet
Con respecto al estreno internacional de El brutalista, pude integrar una conferencia de prensa junto a sus actores (Adrien Brody, Guy Pearce y Felicity Jones) y preguntarle a Brody sobre los desafíos a la hora de encontrar libretos y cineastas interesantes con los que trabajar, a lo que el actor respondió:
Es un desafío. Todos anhelamos encontrar cosas que sean profundamente significativas para nosotros y por eso, cuando te encuentras con algo como El brutalista, es bastante profundo. Creo que hablo por todos nosotros, todos nos hemos sentido increíblemente conmovidos por esta experiencia y por haber llegado a ella. Ha sido transformador, rejuvenecedor e inspirador en muchos sentidos. Y creo que el trabajo de Brady realmente eleva el cine, y lo que ha logrado con escasos medios, el contar una historia con tanta inmensidad y con toda esta humanidad es realmente especial. Así que ha hecho algo bastante valiente y no lo ha hecho sin falta de miedo o sacrificio o dificultades, sino que lo abordó con valentía y lo felicito. Creo que todos estamos muy agradecidos de ser parte de algo como esto. Sé que este fue un viaje de siete años para él y para Mona Fastvold, esposa de Brady, socia de escritura y socia creativa. Es realmente maravilloso que haya llegado a buen puerto y estoy muy agradecido de ser parte de esto, honestamente.











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