The Shack: no hay forma de NO LLORAR

Reseñas generales

No importa en qué creas o si no crees en los absoluto, ¡LLORARÁS!

 

Imagina por un instante salir con tu familia a un passeo al lago y no saber que ese será el último paseo con tu hija pequeña.
Imagina no saber que ese beso que le estás dando será el último, o que ese abrazo que le diste, iba a ser el que nunca más ibas a sentir.

 

Imagina verte obligado a montarte a tu carro y regresar a tu casa, sabiendo que ya no están completos y que no hay nada que puedas hacer para remediarlo. Simplemente, debes arrancar y regresar; pero al mirar atrás, veras un puesto vacío, uno en el que tu hija venía al iniciar el paseo, pero ahora, no está ella… y nunca más lo estará.

 

Imagina saber que ella anda “por ahí”, pero no hay nada que puedas hacer para recuperarla.

 

La cabaña por su título en español (título original: The Shack) es una película del año 2017 dirigida por Stuart Hazeldine y protagonizada por Sam Worthington (Avatar) y Octavia Spencer (The Shape of Water y ganadora del Oscar por The Help).

 

En ella se vive la historia de Mack, un padre de familia que literalmente se ve obligado a experimentar este dolor un dolor que lo afecta a él, su esposa y sus dos otros hijos, al ver que su chiquita simplemente desaparece, para luego enterarse que fue secuestrada y asesinada.

 

Más allá te tus creencias religiosas, The Shack logra con majestuosidad y muchas metáforas, traer al a vida la Santa Trinidad (Dios, Jesús y el Espíritu Santo) quienes ayudan a Mack a sobrellevar este inmenso dolor. Todo esto al llevarlo literalmente al lugar de infierno que él vive, para de ahí, llevarlo a un “paraíso” y acompañarlo en este duelo inmenso.

 

Dios (Octavia Spencer), Jesús (Avraham Aviv Alush) y el Espíritu Santo (Sumire), aparecen como tres personas que buscan con sus enseñanzas y desde cada una de sus perspectivas, ir llevando a Mack a sobrellevar este dolor, antes de que su familia se termine de destruir.

 

Pero todo este dolor no se queda en la pantalla. En particular una escena en la que Mack finalmente entierra el cadaver de su hija en un cajón hecho por el mismo Jesús, es una escena que sin importar las creencias, saca y siempre sacará lágrimas.

 

La forma en que uno como espectador es llevado por todo el proceso de duelo es simplemente perfecto. Desde el temor, el dolor, la ira, el odio, la sed de venganza, la aceptación, consuelo, perdón y al final sobrellevarlo todo, uno mismo siente lo que Mack está sientiendo en cada momento de ese camino.

 

Porque literalmente es lo que es, un camino, o como yo mismo lo he visto, un retiro espiritual, ya que al final de la película, el alma se siente renovada, luego de la oscuridad completa, hay luz. Luego del dolor, hay felicidad.

 

Para aquellos que son creyentes, las lágrimas vienen de la alegría de ver que la Fe y el abandonarse a Dios, terminan trayendo alegría y pleniud. Para aquellos que no lo son, es poder sentir la restauración de una persona luego de haber vivido una tragedia.

 

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