RESEÑA POÉTICA PELÍCULA INSTINTO CON ANTHONY HOPKINS COMO EL LOCO Y CUBA GOODING JR COMO EL LOQUERO
Reseñas generalesEl gato pierde el pelaje inútil de sus pensamiento, como un simio que desnuda su ilustre mente, dejando sin ambiente al demente, sin indulto, el adulto perdido en la selva de greda y cemento, en el hocico de la urbe, hay una circo que naufraga, lleno solo de cal, y polvo, y polvillo.
y ese sol titilante, y ese aeropuerto difunto,
tumulto de animales en el culto de los justo,
inconcluso desharrapamiento, sin médula los hirsutos sentimientos
del iluso mundo sin ilusiones,
incultos atacantes, en el sin control de los sonidos,
hay un vaivén agresivo de impulso,
en los intrusos segundos de un tiempo inmundo.
y en el silabeo del ego ebrio sinvergüenza, zigzagueo la naturaleza citronela, quedando hecho fuego cizañero, la ceniza cicatriza sin ecos de libertad, situándose muerta en el abismo de un nogal hueco, y entró un mugre en el ojo de nuestro planeta tuerto.
una luna aullándole a los perros, en la madrugada del manicomio anónimo, agonizó la prisión sin cielo, absorbiendo los velos del hombre simio, que se contonea en su aforismo, lleno de algoritmos sin recuerdos; silencio sin memoria que acoge el loco peregrino, en el encanto abominable de las formas, hombre con una sombra de bestia; que en el AS de diamantes encuentra la fiesta.
El Loco como en la carta del tarot, danzando con la supraconciencia, y el Loquero en su demencia de saberlo todo, se menea con la ilusión del control, en los laberintos intelectuales de la sabiduría, se dará cuenta que no sabe nada.
El Loco y el Loquero, se encuentran en la paradójica prisión de lobos y chiflados, en la que no se sabe, quien es el cuerdo y quien el alocado, como en todos los lotes, loes por todos lados, y en el lodo solo el lamento de viento; porque hay mas humanidad en los loros de los bosques devastados, que, en los conventos, hay mas compasión en el verde susurro, nada de bondad en las supuestas ciudades de los super humanos.
lo ves o no los ves la locuaz,
acocodrilacion de los seres que duermen
en el logos y en el budismo de los pantanos.
En el fluir de las terapias, el Loco consigue cuestionar al terapeuta, haciéndolo reflexionar, sobre cuestiones básicas de la existencia, y como una gota de agua, que en el inconsciente desciende y penetra, la lucidez florece y aparece entre las rejas desiertas, y el Loco y el Loquero van volviéndose mas hermanos, generando lapsos profundos de amistad; y son los ojos, los que nos revelan las lagrimas libertarias, que quebranta las estructuras mentales del dominio, dejando una idea simple para la construcción de un mundo mejor: “no somos los dueños de nada”
dice el Loco, y el Loquero entiende, que el acusado solo buscaba sus paz interior, y lo único que quería era proteger a su manada; en ese momento de revelación, decide ayudarlo, y sueñan con una especie de libertad.
entre música inocente muy elaborada, y un pimpón de primeros planos, la película te sumerge en una marea de emociones estremecidas, y son las pupilas los portales de la vida, porque entre miradas se van hilvanando, nuestras propias lágrimas, y es justo ahí, en el momento mas esperanzador de la película, ajusto cuando el Loco a recobrado su cordura, y el Loquero a logrado librarse de su demencia, cuando la esperanza se ve próxima y la liberta tangible se vuelve humo en los vidrios de la fantasía.
Ahí en ese momento todo se desvanece, y es en la locura de los guardias, y ante la presión de los atacantes, cuando aparece el instinto salvaje, algo intimo, que hábitat dentro de nuestros códigos genéticos, y el cuerdo nuevamente se vuelve loco, y el loco se vuelve bestia, y la bestia solo habla la lengua del silencio, como cuando toca empezar de cero, y en la penumbra de la despedida del Loco y el Loquero, esta el manantial, donde las lagrimas fluyen, y es ahí en el último suspiro del monólogo, donde lo único aceptable es permitirse llorar.




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