Especulaciones del miedo
Aspectos socioculturalesLa pantalla se enciende. El espacio empieza a mostrarse oscuro, silencioso. Espacios abiertos o cerrados, da igual. El objetivo es generar una sensación, una tensión, una atmósfera. Para eso se instala una presencia que no se hace presente y se tensa el hilo de la expectativa. "Algo va a pasar", "algo tiene que pasar" es el sentimiento que se busca generar en el espectador que espera.

¿El terror es una reacción? no, no lo creo. Sin embargo, Lovecraft lo relaciona con una emoción primaria de la humanidad.
¿El terror es una emoción? tampoco, creo que la emoción que se relaciona al terror es el miedo y no cualquiera, sino que, según Lovecraft, es el miedo a lo desconocido. Es no saber qué (o quién) nos puede hacer daño. El terror es solo el medio para llegar al miedo.
¿El terror es un género -tanto literario como cinematográfico-? Parece que sí y, parece, que generar miedo es su objetivo. Entonces, tenemos qué preguntarnos qué nos asusta y si siempre nos asustó lo mismo. No solo a nosotros cuando éramos niños, sino, también, a nuestra especie: la humana.
En el principio eran los monstruos (algunos reales, otros no), esos seres que nos superaban en fuerza, velocidad, agilidad. No había forma de competir contra los animales. No había herramientas. La humanidad primitiva luchaba por la supervivencia y la naturaleza era su rival. El miedo que sentía la humanidad en su infancia era un miedo animal, un miedo sin una reflexión que supere la posibilidad de daño físico. Mientras más se desconocía, más amenazas posibles se encontraban en la naturaleza.

El tiempo pasó y la humanidad creció, se desarrolló tecnológica y psicológicamente. Este progreso llevó a modificar los miedos de la humanidad. En un momento estaban en el afuera, en la naturaleza, pero, eso cambió paulatinamente hasta llegar a ver en las construcciones de lo otro o frente al espejo la principal fuente del miedo.
La humanidad forma relaciones entre sus integrantes de maneras complejas. Se construyen ideas y consensos sobre quiénes son las “personas de bien” y hay grupos que son señalados como “lo otro”, como seres no pensantes que invaden la ciudad e intentan exterminar a las personas.
El progreso en la ciencia desplazó el miedo a los elementos sobrenaturales; el progreso en la tecnología desplazó el miedo a muchos peligros de la naturaleza. Lo desconocido se hace cada vez más pequeño. Por lo menos en todo aquello que está ahí, a la vista de todos. Sin embargo, se abren nuevas posibilidades de elementos desconocidos. No dejan de existir lugares inexplorados. No dejarán de existir misterios para la humanidad.
La complejidad que se ve en las relaciones con otros individuos también se ve reflejada al interior de cada uno. La canción “poema sobrecogido” de Extremoduro empieza así: “Quise mirar / Y entré dentro de mi interior /Y entonces me di cuenta / De que hay alguien más / Metido en esta habitación / Y escucho lo que piensa”. Nos muestra que el individuo no está solo consigo mismo, sino que se encuentra con muchas voces que habitan en sí mismo. ¿Cómo serán esas voces? ¿Sólo habitan en nuestro interior? ¿existe la posibilidad que sean ellas quienes tomen el control de nuestros cuerpos y nos lleven a hacer cosas que nunca imaginaríamos? ¿Quién tiene el control de uno mismo?

El terror y el miedo son como el trueno y el relámpago. Llegan juntos. La tensión necesaria para sentir el miedo se encuentra en lo desconocido. Pero eso no se sabe bien de donde puede llegar. La naturaleza, los monstruos, lo otro y todo eso que habita dentro de uno mismo sin que lo sepamos son los asuntos del miedo. Todo esto puede acercarnos al terror. Buscamos el miedo por razones que no entendemos. Tal vez sea por algo de sadismo, algo nos hace disfrutar de ver el padecimiento de los personajes mientras estamos cómodos y seguros en nuestras casas o salas de cine. Tal vez no. Tal vez solo disfrutamos de la sensación de "miedo seguro"; ese miedo de algo que amenaza pero que no nos puede hacer nada, a nosotros espectadores.

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