Disfruta de las películas de autos mientras puedas
CuriosidadesEl mes pasado, The Grand Tour emitió su episodio final y, como me encantan los autos, tengo mucho para decir. Siendo propietario de un Porsche Boxster 2008, puedo decir que me apasiona la experiencia sensorial que brindan los autos con motor a combustión. Cada vez que salgo a dar una vuelta con la capota baja, me pierdo en el rugido del motor, con el viento en la cara, el olor a humo de los restaurantes al borde del camino, la música de las tiendas cercanas, las miradas de los peatones, e incluso el olor a tierra después de la lluvia. Este tipo de inmersión es lo que me mantuvo enganchado a The Grand Tour durante tantos años.

El programa trata sobre la conducción de coches raros y únicos en lugares impresionantes alrededor del mundo y combina la cultura automovilística con paisajes espectaculares. Los tres presentadores, Jeremy Clarkson , Richard Hammond y James May le aportan cada uno su propio estilo al show. Las opiniones directas y, a menudo, filosas de Clarkson son muy atractivas, y su desprecio por los vehículos eléctricos no es ningún secreto: hasta llegó a decir que parecen “neveras sobre ruedas”. Hammond, el temerario del grupo, disfruta de llevar los superdeportivos potentes y los todoterrenos al límite, incluso después de múltiples accidentes que casi le cuestan la vida. May, a pesar de ser apodado como el "Capitán Lento", es un entusiasta de los engranajes con buen ojo para los detalles y entiende la intrincada mecánica mejor que nadie. Juntos, su química y humor hacen que el programa sea un éxito.
En el episodio final, los tres presentadores expresan su falta de entusiasmo por los vehículos eléctricos. Como amantes de los autos tradicionales desde hace mucho tiempo, no pueden aceptar la experiencia silenciosa y sin vibraciones de este tipo de vehículo. No puedo estar más de acuerdo. Para mí, un auto no es sólo un medio de transporte: es un vínculo emocional que no puede suplir un vehículo eléctrico.
Si miramos en retrospectiva a las películas icónicas sobre autos, nos queda claro que casi todas ellas dependen del rugido de los motores para crear drama y tensión. Tomemos como ejemplo la franquicia Rápidos y Furiosos. Cada escena de carrera está acompañada por el ruido de un motor, lo que proporciona una sensación visceral de potencia y velocidad que acelera el pulso. Luego está La estafa maestra, donde los ágiles y divertidos Mini Coopers que recorren las calles de Italia muestran la emoción que la velocidad conlleva. Incluso Need for Speed – La película, que tiene una trama débil, no escatima en secuencias llenas de adrenalina con carreras de autos, derrapes a toda velocidad y modificaciones de vehículos. Y luego está la franquicia Mad Max, con vehículos monstruosos que consumen mucho combustible y que no son sólo herramientas de transporte, sino símbolos de leyes primitivas de supervivencia y poder puro en un páramo distópico.

Tampoco podemos ignorar las road movies o películas de carretera, que muchas veces utilizan los vehículos como extensiones de sus personajes. En Busco mi destino, las ruidosas Harley-Davidson encarnan el espíritu rebelde de dos jóvenes que persiguen la libertad a lo largo y ancho de Estados Unidos. En Entre copas, el convertible ligeramente deteriorado refleja la dedicación inquebrantable del protagonista por cumplir su sueño de convertirse en un escritor exitoso, a pesar de los repetidos fracasos. Paris, Texas, utiliza un auto viejo y destartalado para explorar las profundas desconexiones emocionales entre los personajes y sus viajes de autodescubrimiento, mientras que Drive My Car utiliza un Saab rojo viejo pero en buen estado como símbolo de la búsqueda artística del protagonista. Todos los coches de estas películas dan a los personajes un significado más profundo, y los sonidos, las vibraciones y la velocidad de los motores de combustión se convierten en elementos indispensables de la narración.

Pero con el auge de los vehículos eléctricos, ¿cómo evolucionarán las futuras películas sobre autos? Pensemos en un Tesla. Su aceleración es incluso más rápida que la del último Porsche 911, pero su experiencia de conducción es demasiado suave y silenciosa para que el conductor experimente la adrenalina de la velocidad. Clarkson una vez condujo un Tesla en The Grand Tour y lo encontró rápido, pero no lo encontró satisfactorio porque no había ningún ruido del motor que amplificara la emoción. Los coches eléctricos pueden representar el avance tecnológico y una mayor conciencia ambiental, pero su silencio elimina el drama y la emoción que los motores a combustión traen naturalmente a la pantalla grande.
A medida que los vehículos eléctricos se vuelvan más comunes, creo que los directores y guionistas tendrán que repensar la forma para crear tensión y emoción con estas máquinas más silenciosas. Tal vez puedan utilizar mejores efectos visuales o amplificar los sonidos (como el zumbido de sus motores o el chirrido penetrante de los frenos) para generar nuevos tipos de tensión cinematográfica. Estas son sólo mis humildes sugerencias, pero estoy seguro de que a los directores creativos se les ocurrirá algo brillante.
Otro camino que imagino es que los vehículos eléctricos podrían llevar las películas de autos al territorio de la ciencia ficción. Es posible que veamos más historias sobre coches autónomos, sistemas de IA que se vuelven locos o la evolución de la relación entre los humanos y los vehículos eléctricos. Quizás las películas en el futuro muestren flotas de vehículos eléctricos autónomos en ciudades futuristas o exploren tramas sobre la ansiedad por las baterías o el hackeo de redes de los autos inteligentes. Estos nuevos desafíos tecnológicos podrían convertirse en los nuevos elementos narrativos en las películas del mañana.
Aun así, esta transición llevará tiempo. Todavía no sabemos si los vehículos eléctricos serán capaces de reemplazar a los autos tradicionales como los íconos culturales que vemos en la pantalla grande. Aunque espero con ansias ver la evolución de las películas sobre autos, por ahora me quedo con mi Porsche para seguir disfrutando del ruido mecánico de un motor a combustión, algo que un vehículo eléctrico simplemente nunca podrá replicar.
¡Nos volveremos a ver para seguir debatiendo sobre películas!





















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