Crítica Las tres hijas (His Three Daughters): un duelo en vida

Reseñas generales

Las estrategias de lanzamientos de Netflix son tan misteriosas como el funcionamiento de su famoso algoritmo. La canilla abierta para gastar billetes en empapelar las principales ciudades del país y llenar las redes sociales con anuncios de producciones con nulo valor artístico se cierra cuando tienen entre manos una serie o película que vale la pena. Un silencio que de piadoso tiene poco y nada y que no parece un buen camino para una plataforma sindicada por buena parte de los espectadores como un lugar de rejunte de cosas sin criterio curatorial alguno. 

 

La lista de películas que merecían una mejor comunicación es larga. En 2021, por ejemplo, apareció de la noche a la mañana Otra ronda, de Thomas Vinterberg, como si haber ganado el Oscar a Mejor Film Internacional en la pandémica ceremonia de ese año –también estuvo nominada a Mejor Dirección, aunque el danés perdió ante Chloé Zhao por Nomadland– y cosechado un tendal de elogios a lo largo y ancho del mundo no fueran motivos suficientes para dedicarle al menos un par de posteos. 

 

Misma suerte corrió unos meses atrás Godzilla: Minus One, la nueva visita de la cinematografía japonesa al mito de la criatura con forma de reptil tamaño dinosaurio gigante nacida al calor de los temores por la escalada nuclear posterior a la Segunda Guerra Mundial, que venía haciendo ruido desde que se impuso a los pesos pesados de Hollywood ni más ni menos que en la categoría Mejores Efectos Visuales de la última entrega del Oscar. 

 

Septiembre fue un mes paradigmático de esa tendencia, con la llegada del muy buen policial Rebel Ridge, de un director habitualmente atendible como Jeremy Saulnier, y Las tres hijas, uno de esos dramas de personajes centrados en las complejidades de los lazos familiares en la adultez que las grandes productoras dejaron de lado para priorizar otros productos con mayor proyección comercial. No es descabellado imaginar que, de haberse filmado en la década de 1990, la película de Azazel Jacobs (hijo del cineasta experimental Ken Jacobs) habría estado protagonizada por Julia Roberts, Michelle Pfeifer y Susan Sarandon. O Winona Rider, Angelina Jolie y Cameron Diaz. Pero se filmó en 2024 y las tres hijas en cuestión son Carrie Coon, Elizabeth Olsen y Natasha Lyonne. Y están perfectas.

Carrie Coon, Elizabeth Olsen y Natasha Lyonne, extraordinarias

Lo primero es la familia

 

Estrenada en el Festival de Toronto del año pasado, Las tres hijas no da muchas vueltas al momento de plantear de qué va la cosa. Toda la acción, a excepción de algunas breves escapadas al patio del vecindario, transcurre en el departamento donde vive un hombre que transita los últimos días de su vida. Si bien nunca se explicitan detalles (lo que está muy bien, dado que el asunto no va por ahí), por las recurrentes referencias a la lucidez y la (in)capacidad de reconocer a sus seres queridos puede suponerse alguna enfermedad degenerativa contra la que poco puede hacerse. Sólo esperar que los momentos previos al último suspiro no deparen demasiado dolor ni sufrimiento, por lo cual sus tres hijas decidieron seguir el consejo de un médico especialista que lo visitará diariamente de que lo mejor era trasladarlo a su casa y dividirse entre ellas las tareas de cuidado. 

 

Quienes hayan tenido la mala suerte de haber cuidado a alguien cercano en una situación similar sabrán que la carga emocional que supone es enorme, así como también lo dificultoso que es mantener a flote el resto de las variables de la vida personal. Es una tarea que requiere tiempo y, sobre todo, fortaleza mental y espiritual. Requiere, en fin, apoyo. Y ellas tres deben hacerlo aunque no quieran, aunque prefieran estar en otro lugar, en otro entorno, en otras circunstancias. 

 

Jacobs tampoco se enreda al momento de definir grosso modo qué rol ocupa cada hija en el esquema familiar. Muy rápido queda claro que la mayor, Katie (Coon), es quien asume el mando, acorde a la imagen de profesional nerviosa y eficiente, muy ocupada y práctica, que quiere imponer. En la vereda opuesta se ubica Rachel (Lyonne), la hermana del medio en términos cronológicos, aunque con una historia distinta que la película irá develando como todo aquí: cuando el cauce de las situaciones lo imponga y sin subrayados, a través de diálogos que de tan verosímiles podrían oírse en cualquier dinámica familiar bajo esa presión. Son esas películas donde prima la naturalidad y no lo impostado, habitadas por criaturas muy parecidas a las que podríamos cruzarnos en el transporte público.    

Jacobs y sus actrices

Los choques entre Katie y Rachel aumentan en frecuencia e intensidad. A una, cuyo pragmatismo es fácilmente confundible con desapego, le molesta todo lo que hace y dice la otra, una mujer caótica y colgada que se la pasa fumando porro y mirando deportes por televisión porque es apostadora y, por ende, eso es “parte de su trabajo”. ¿Es Rachel la “villana”? Ni cerca. Ni ella ni nadie lo es. Pero es Rachel la que vive con el padre y ha transitado junto a él el deterioro físico y cognitivo. Ella estuvo todo el tiempo y le gusta nada que ahora venga alguien de afuera (Katie vive en Nueva York y no visita muy seguido la casa) a darle órdenes o a juzgar sus comportamientos y actitudes. Mucho menos que tilden de “extraño” al hombre con el que hace años está de novia. 

 

El jamón del sándwich es la hija menor, Christina (Olsen), que vive en la otra punta de Estados Unidos y viene poco. Lo suyo es la vida sana y familiar (hace yoga, habla de su hijo cada vez que puede, se emociona fácil y muestra un optimismo a prueba de casi todo) que pregonan las publicidades y la búsqueda de conciliación y equilibrio a como dé lugar, incluso cuando implique quedarse con alguna palabra guardada. Ante cada pelea entre sus hermanas, Christina aparece para calmar los ánimos e intentar acercar posiciones. O, de mínima, que no explote todo por los aires. 

 

El dolor de ya no ser

 

Hay algunos personajes más (el médico y la enfermera, el encargado del edificio, el mencionado novio de Rachel, con un papel breve pero clave), pero lo central pasa por las tres hijas enfrentando un destino irreversible y discutiendo tanto sobre las situaciones más urgentes como por algunos aspectos de un pasado que cada una recuerda de forma muy distinta, según su edad y las circunstancias del hogar de ese momento. 

Katie asume el mando de las tareas de cuidado 

Una muestra de dónde está el interés de Jacobs es ver la manera de tratar al padre en cuestión. Las películas sobre enfermedades terminales, todo un subgénero del drama, tienen todo servido para movilizar las emociones de una forma directa. Basta con apelar a algunos primeros planos llorosos, diálogos con olor a despedida y un exhibicionismo del sufrimiento para arrancar lágrimas y, por qué no, ganar algún premio. Pero aquí es que el padre terminal no es un fin narrativo en sí mismo, sino el punto de partida para observar cómo interactúan las mujeres. Por eso mismo la cámara nunca ingresa a su habitación y solo nos enteramos de las variaciones de su salud por lo que las chicas se cuentan o por los sonidos de las máquinas de monitoreo. La muerte es un fuera de campo al acecho, una figura espectral que mueve los hilos de la trama y a sus personajes.

 

Cultora de la moderación y la mesura, la película ata buena parte de su suerte al trío protagónico, un aspecto importante en todos los dramas de personajes pero que aquí, dado que no hay mucho más por fuera de ellas, resulta fundamental para darle espesura a esas criaturas que, en otra piel, difícilmente hubieran sido más que estereotipos. Coon, Olsen y Lyonne actúan sin que lo parezca: están contenidas cuando deben estarlo, se desatan en los momentos precisos y dibujan en sus cuerpos las huellas de un dolor por lo que ya no es. O, mejor aún, por lo que pronto dejará de ser. Y por lo que vendrá, que nadie sabe bien qué es, pero que las encontrará juntas y a la par. 

Comentarios 2

B
ByeHollywood29 de septiembre de 2024
¡Gracias por tu recomendación! La película parece genial. Planeo encontrarla y verla pronto, jajaja.
M
marisoledad25 de septiembre de 2024
Vi el tráiler de esta película hace un tiempo, pero lo había olvidado. Suena increíble, definitivamente la voy a ver.

De este autor