Misiones espaciales fallidas: Películas que fracasaron al infinito y más allá
RecomendacionesNo todos pueden ser 2001: Odisea en el Espacio, Gravity, Alien, o Apolo 13. El espacio ha sido una infinita fuente de temas para inspirar películas, con muchas que han quedado grabadas para siempre en la retina de muchos espectadores que buscaban entretenimiento fuera de nuestro planeta. Lamentablemente no todas están destinadas al éxito y ha habido ejemplos que despegaron, volaron y luego se perdieron en los agujeros negros de la historia cinematográfica.
Las películas del siguiente listado tienen algo en común además de la temática espacial: no se hablan de ellas hoy día. Algunas trataron de revolucionar el cine en base de efectos especiales y tratamientos novedosos del cine espacial, e incluso trataron de hacer tributo a otras experiencias del celuloide que triunfaron en el pasado, pero quedaron debiendo en cumplir con la diversión y/o reflexión que supone la idea de vivir y sobrevivir en el espacio exterior. Aunque hay algo que si es seguro, quizás no todos estos casos eran tan malos como los recordábamos (bueno, los que aún recordamos haber visto estos filmes)
Misión a Marte (2000)
Hay dos datos extraordinarios sobre Misión a Marte: 1) Brian de Palma se adelantó a Prometheus por trece años; y 2) La trama transcurre en 2020, así que podemos estar seguros de que los personajes de este filme se habrían ahorrado presenciar el desmadre del Covid 19 (y bien por ellos). Esta epopeya espacial sigue a una tripulación que es enviada a Marte para prepararlo para una posible colonización humana, pero en el transcurso de la trama también descubren que la misma humanidad proviene de habitantes del planeta rojo, una trama que dará gusto a los creyentes de la hipótesis de los antiguos astronautas, y que también es explorada en cierta medida en el filme Prometheus con otro tipo de alienígenas. El filme presentó efectos especiales muy punteros en la época, y su reparto es una oda al star power de los 90s con rostros familiares como Gary Sinise, Tim Robbins, la sensación juvenil Jerry OÇonnel (muy conocido en series de televisión de los noventas como Sliders y Mi Identidad Secreta), Connie Nielsen, todos acompañados por un Don Cheadle que poco a poco se estaba volviendo una cara familiar en el cine.
¿Qué fue mal entonces con Misión a Marte? Quizás apuntó demasiado alto. La crítica y el público la consideraron bellamente presentada pero vacía. De manera cierta, el tratamiento del mítico director de Scarface y Los Intocables fue pobre en esta ocasión. Ni siquiera está a la altura de la primera entrega de Misión Imposible, el mejor ejemplo del lado más comercial del señor de Palma. El carisma del elenco se reduce en un solvente Tim Robbins quien hace despedida a mitad del filme (quienes vieron la emotiva muerte de Yondu en Guardianes de la Galaxia vol. 2 podrían sospechar que pudo haber una suerte de homenaje a este filme). Es poco lo que puede hacer Gary Sinise para vender el viaje emocional de su personaje. Sin embargo, quizás la mayor decepción puede tratarse de los extraterrestres quienes se sintieron demasiado benevolentes. Hay que dejar en claro que no todos los extraterrestres tienen que ser letales, violentos o megalómanos; y aquí tampoco se esperaba que los protagonistas fuesen atendidos por ET o Alf, pero pareciera que hicieron aparición como comodín para dar la clase de paleobiología cósmica que la humanidad mantuvo pospuesta durante toda su existencia y, de una manera simplista, darle al protagonista un premio de consolación que pudiera haber funcionado si fuera fácil para el público conectar con su luto. Aquí no se siente que un mago lo hizo sino que un marciano lo hizo.
La falta de profundidad en los personajes y su misión, encubierta en un envoltorio muy bello, y la ausencia de un verdadero antagonista (humano o alienígena) que pudiera profundizar el conflicto de la supervivencia en el espacio hizo que se viera a Misión a Marte como un film ausente de garra. La construcción de esta película como aventura a la vieja escuela, el aspecto visual y la preciosista pieza musical compuesta por Ennio Morricone al final del largometraje hacen valedero un visionado pero no se le puede pedir más.

Planeta Rojo (2000)
Continuamos con el cuarto planeta del sistema solar porque parece que las oportunidades desperdiciadas suelen ir a parar allí. Este es de hecho un filme con muchos lugares en común con Misión a Marte, una tripulación buscando la manera de habitar Marte, enfrentando toda clase de situaciones de supervivencia. Pero si bien en la película anterior se puede notar que hay algo del sello de Brian de Palma y visualmente es muy distinguible, Planeta Rojo no tiene personalidad y ese fue un precio que terminó pagando en la taquilla y en las opiniones del público.
Hacer un filme sobre el aislamiento en el espacio que pueda gustar es todo un reto. Ni siquiera durante su estreno, 2001: Odisea en el Espacio se salvó de las críticas. Y es que aquí no pareciera que el filme se sufra de desolación de vida sino que también se sufre de desolación de interés. Ni la idea de conquistar Marte, ni las penurias del equipo colonizador, ni los momentos de tensión sexual (Val Kilmer y Carrey Ann Moss están carentes de química) logran despertar entusiasmo. Solo hay un punto a favor de Planeta Rojo y es el único personaje no humano del equipo, AMEE, el robot animalesco. Esta criatura fue un logro de efectos visuales, posiblemente la mejor concepción de engranajes y movimientos en un robot, como una suerte de antecesor de Transformers, algo que explicaría el presupuesto elevado de la película (que no pudieron recuperar). Sin embargo, hasta con este elemento de valor hay fallos en el aspecto creativo puesto que una vez que asume su fase de Terminator/Ultrón/HAL 9000 está en una rutina de ir y venir, desaprovechándose la condición de amenaza del robot. Por no mencionar el hecho de que no ayuda mucho que el personaje de Kilmer se la mantenga llamándolo “cariño” incluso cuando el robot trata de matarlo.
Al igual que Misión a Marte, Planeta Rojo (ambas del mismo año) buscó marcar pauta con una revolución de historias alimentadas por la fascinación del espacio pero tuvo que quedarse a medio camino por ideas de dirección que no salieron de la pretenciosidad en la dirección y del escaso manejo emocional de la colonización del cosmos. Tendría que venir filmes más completos como Interstellar, Moon y The Martian para dar mejores representaciones en esta materia.

Soldier (1998)
He aquí una hija de su tiempo. Soldier es un producto que se iba desmarcando de las producciones que impondrían espectáculo y vanguardia en la ciencia ficción como lo hizo Starship Troopers un año antes, o Matrix un año después, para quedarse en la categoría de obsoleto, de aquellas producciones que se veía que no tenía nada que ofrecer más que llenar estanterías de productos series B en las tiendas de video de aquel entonces. Soldier cumple todo, con lo malo, lo feo, y lo bueno (cuando se termina).
Un poco en la línea de Soldado Universal, esta película sigue a una organización militar en un futuro distópico que ha sido entrenada para ser máquinas de matar sin emociones ni sentimientos. Con la llegada de nuevos soldados más fuertes y más sanguinarios, uno de los militares (interpretado por Kurt Russell) es dado de baja de manera forzosa en un planeta que funciona como una suerte de vertedero de basura, y es acogido por una comunidad de supervivientes que le hace despertar poco a poco su humanidad y conciencia. Soldier toma la muy común trama de películas de acción noventeras vista en Solo o la mencionada Soldado Universal donde un asesino con mente robotizada se pasa al bando de los buenos y usa sus talentos para matar con la finalidad de proteger a los débiles y hacer pagar a los enemigos; todo esto en un contexto espacial.
Todo en este filme es oscuro, gris y rústico; en especial los efectos especiales que cantan su antigüedad y su terrible uso. Se puede ver más natural a Kurt Russell en la ridícula e hilarante escena del surf sobre un tsunami en Escape de los Ángeles estrenada un par de años antes que en la horrenda ambientación espacial de Soldier. Del propio Kurt no se le puede pedir mucho, está en uno de sus papeles acartonados y no tiene oportunidad de escupir one liners, limitándose a cumplir como héroe improbable de la función. Ni siquiera su enemistad con el olvidado ícono de las artes marciales Jason Scott Lee logra salvar este desastre espacial. Olviden la crítica hacia el militarismo, algo así es mejor expuesto en Starship Troopers.

Fantasmas de Marte, de John Carpenter (2001)
¿Qué demonios es esto? Probablemente fue un pensamiento muy común en la mente del público cuando salió esta película, y una vez que la vieron, pasaron de hacerse esa pregunta a tirarla al olvido. Pero en serio, hay que preguntarse por qué el afamado maestro del terror John Carpenter decidió mezclar tantos géneros cinematográficos en esta ocasión. Las amalgamas en la pantalla grande pueden ser muy interesantes, pero si se dan como en este fallido filme espacial lo que se obtiene es un desorden en donde costará definir no solo el tono sino también la trama de una obra.
Así que en este rarísimo western de ciencia ficción espacial, paranormal, y distópico una bella policía lidera un equipo que tiene que hacerse cargo de un delincuente interpretado por Ice Cube (en este punto de su carrera ya se ha asumido que difícilmente se le puede desasociar de roles de matón de calle). Pero esta misión se complica de manera espantosa cuando van despertando espíritus malignos que toman posesión de los pobres diablos que se les atraviesan y los convierten en una especie de zombies con comportamientos tribales. ¡Todo esto en Marte! Como si Carpenter hubiera oído la historia de alguien que se hubiese fumado un paquete de la hierba más extraña que pudiese encontrarse en un viaje a la playa. De hecho, algunas secuencias a lo largo del filme parecen oníricas, como si todo lo que está pasando fuera parte de una experiencia alucinógena que vive la protagonista (por si esto no fuese más claro, hay un momento donde de verdad la drogan para combatir a un espíritu posesor).

¿Fantasmas de Marte está hecha para apestar? ¡No tan deprisa! Recuerden que seguimos hablando de un filme de John Carpenter, y el veterano del terror logra poner su sello para ofrecer entretenimiento. El neoyorquino es conocido por componer bandas sonoras estimulantes para sus películas y esta vez no es la excepción. Con la música que se puede escuchar en este filme los espectadores podrían ser capaces de correr un maratón o cumplir una exigente rutina de ejercicios en el gimnasio. Se puede presenciar la despiadada dosis de sangre que se puede esperar de este director para atormentar a los cinéfilos. Incluso podemos apreciar a Jason Statham repartiendo golpes en esta etapa de su carrera antes de volverse una celebridad (no darle el papel protagónico y apostar por Cube en su lugar fue un grave error). Y el líder de los marcianos poseídos demuestra que los villanos de Carpenter son tan intimidantes como extremadamente llamativos. Fantasmas de Marte podría entrar en la categoría de “película tan mala que puede llegar a ser buena”, pero aunque Carpenter sea muy meticuloso en trabajar las atmósferas de sus películas, falla en darle misticismo al planeta rojo, haciendo que se sienta como otra entrega de Escape en Nueva York pero sin un protagonista encantador como Snake Plissken. Los fans de John Carpenter puede que la tengan con una apreciación de ser injustamente incomprendida, pero Fantasmas de Marte es un coctel fallido de horror y ciencia ficción cuyo fracaso significó una larga ausencia del director hasta su siguiente film, el último hasta la fecha.

Marte Necesita Mamás (2011)
Parecía innecesario agregar una película animada en este listado, si no fuera por el hecho de que esta decepcionante aventura familiar le costó la existencia al departamento de animación del estudio que la produjo y representó uno de los fracasos de taquilla más grandes en la historia de Disney, al punto en el cual el gigante del entretenimiento amaría hacer que nadie recuerde que se les ocurrió contar la historia de una mamá secuestrada por marcianos, y de su hijo buscándola. Esta premisa y la animación por medio de captura de movimiento no fue suficiente para que el público la respaldara. ¿El resultado? Millones de pérdidas y otra película fracasada sobre Marte. A veces no todo es imaginación y técnica, la historia que se cuenta debe ser consistente y esta no lo fue.
¿Qué fue de ImageMovers antes de encargarse de producir este monumental fracaso económico y de crítica? Este estudio fue responsable de algunas películas animadas que hoy día son clásicos de la infancia de muchos cinéfilos como El Expreso Polar y Monster House, ambos filmes innovaron en la captura de movimiento completamente animado lo que le valió a esta empresa un récord Guinnes. También fueron responsables de la épica animada de corte más adulto, Beowulf (2007). Luego, este estudio se asociaría con Disney para continuar con este estilo de animación que derivó en solo dos filmes: Cuento de Navidad con Jim Carrey que tuvo mediano éxito, y luego llegaría el clavo final del ataúd de esta alianza estrenando Marte Necesita Mamás. Una idea bonita pero mal desarrollada a la que se le confió demasiado dinero. Se podría entender el por qué hoy día a la compañía del ratón le cuesta atreverse con nuevas ideas. Tuvieron más fracasos pero este fue de los que obligan a realizar recortes de personal. A la final, el mundo no necesitó a “Marte necesita Mamás”.

El Destino de Júpiter (2015)
¡Vete lejos Marte! Tú solo eres rojo, hay planetas más hermosos allá afuera. Que hagan una película de Júpiter. Si, bueno, ¿dónde estaba la gente cuando El Destino de Júpiter llegó a los cines? Esta película se supone que iba a ser un enorme éxito. Las hermanas Watchowski trabajaron durante años en esta idea, y la concretaron pensando en estrenarla para 2014, pero los pases de prueba prendieron las alarmas del estudio Warner Bros, y la movieron de golpe para el año siguiente con la excusa de realizar reshoots para mejorar el producto final, matando así el hype por lo que iba a ser la nueva saga sci-fi de las creadoras de Matrix.
Cuando en 2015 se vio el resultado final, se confirmó que la idea extraordinaria de las Wachowskis tuvo la peor ejecución posible. El filme junta a Channing Tatum y Milla Kunis como un soldado con rasgos de perro, y la heredera de un colosal imperio interplanetario respectivamente, quienes tienen que evadir una conspiración de proporciones cósmicas. A este dúo atractivo no se le aprovecha bien, quedando expuestos a ese terrible guion. Solo hay que ver lo risible (o turbio, según se vea) que es el siguiente diálogo:
“Su Majestad, yo tengo más en común con un perro que contigo”
“Yo amo a los perros. Siempre he amado a los perros”

Ellos dos no son los únicos afectados por este deplorable guion tan de telenovela. De hecho, la mayor infamia que se le recuerda a El Destino de Júpiter fue haber hecho pensar a los cinéfilos que esta película iba a poner en riesgo el Oscar de Eddie Redmayne, ya que parecía inconcebible que el mismo hombre que había sido nominado por ponerse en la piel de Stephen Hawkings y dar la actuación del año, haya encarnado a un antagonista tan patético, encausando en ese papel todos los defectos de esta película. No hay mucho que pueda salvar a Júpiter salvo los efectos especiales (demostrando quienes están detrás de las cámaras), vestuario y algunos secundarios que cumplen ayudados por el diseño de producción y papeles claves que le dan personalidad al lore de este thriller galáctico (atención a Tuppence Middleton quien opaca por completo a Kunis en belleza y registro actoral). Por lo demás, fue una oportunidad perdida para las hermanas Wachowkis quienes no han logrado replicar el éxito e influencia cultural que gozaron con la trilogía de Matrix, quedando con esta película como su fracaso más humillante (hasta que estrenaron esa cuarta parte de Matrix de la que el público prefiere hacer que no existió).

El Destino de Júpiter no es el único fracaso en lo que se refiere a óperas espaciales. También se han dado casos como John Carter, y Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas (¿será necesaria una segunda parte de este artículo?). El espacio es un tema que como el tan últimamente manoseado multiverso, da para realizar toda clase de historias que rebasen la imaginación humana, y por la naturaleza de su ambientación suele sufrir de presión con el presupuesto y los efectos especiales. Siempre será un estilo de cine apreciado por su espectáculo pero también serán frecuentes los tropiezos ya que realizar películas ambientadas en otras galaxias, planetas, o incluso en la misma órbita terrestre requerirán de ideas retadoras que no convencerán a todos o que serán tomadas por la gente equivocada. En cualquier caso, hay que tener una mente abierta para apreciar filmes de naturaleza espacial, incluyendo los de este listado.





















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