Judas y el Mesías Negro: la CIA y las luchas sociales al descubierto

Aspectos socioculturales

El nombre del partido de las Panteras Negras ha sido desafortunadamente asociado con violencia, radicalismo y terrorismo gracias a una de las campañas más infames de la CIA contra una agrupación comprometida, justa y ejemplar. 

 

La trágica muerte de su líder a manos de la llamada "inteligencia" policial estadounidense es otra más de las páginas ensangrentadas de la historia negra, justificada con las etiquetas de costumbre: lucha contra el terrorismo, anticomunismo e incluso lucha contra las drogas. 

Judas y el Mesías negro es la película más justa, interesante y cinematográficamente valiosa sobre el tema. Entre el thriller político, la biopic y el cine de protesta, conocemos la confabulación para desprestigiar y fraguar el asesinato a sangre fría de Fred Hampton,  lider de las Panteras Negras en Illinois y vicepresidente del partido a nivel nacional, encarnado a la perfección por el siempre entregado Daniel Kaluuya y por lo cual recibió un Oscar por mejor actor secundario. Sin dulcificar nada y condenando todo, la película indigna al contrastar el mensaje de unión y combate de Hampton con el terror infundido por la CIA. Para construir el relato y brindar una óptica distinta, la historia de narra a partir de la perspectiva de Bill O'Neil, informante del FBI, infiltrado en el movimiento negro por los derechos civiles, cazando todo aquello que para el gobierno conservador y las políticas anticomunistas fuera considerado “radical”. Interpretado por LaKeith Stanfield, gracias a su calidad actoral y el fabuloso guión, es palpable el duelo moral constante en el que se ve envuelto y es a partir de este que vamos haciendo nuestra idea sobre el papel de Hampton, sus ideales y su fuerza como líder, lo cual atemoriza al gobierno. 

 

Es común en el cine occidental al tratar temas de izquierda el sumergir a sus personajes a una especie de simplificación que diluye el mensaje político. Con estrategias simplonas de biopic tradicionales como "La Bamba", se busca reducir al revolucionario y la revolucionaria a sus contradicciones personales, con un arco de descubrimiento, ascenso al éxito, crisis, exceso y declive. De esta manera al supuestamente "humanizar" al personaje se le despoja del radicalismo que transmite su existencia. También, se les suele explotar sus "pasiones" buscando hacer más interesante sus dramas personales que su mensaje. Caso evidente es REDS de Warren Beatty que reduce el socialismo de principios del Siglo XX en Estados Unidos a dramas y amoríos. Sin embargo el director Shaka King en este, su segundo largometraje, imprime una narrativa totalmente volcada a exaltar la contundencia del mensaje, sin dudas ni miramientos, sin ambigüedades o claroscuros. Sin duda una película imprescindible, una historia necesaria y un mensaje vigente que es posible encontrar en Prime Video.

 

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