
Flubber, el invento del siglo (1997)★ 5.5/10
Flubber
- Comedia
- Familia
- Ciencia Ficción
Dirección: Les Mayfield
Guion: Samuel W. Taylor, John Hughes, Bill Walsh
Un profesor despistado crea una sustancia revolucionaria llamada "Flubber" que puede desafiar la gravedad, dando lugar a situaciones cómicas y caóticas. Con la ayuda de Flubber, debe burlar a un rival y salvar a su querida universidad de la ruina financiera.
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C

Cinéfilo en Escena7 de junio de 2025
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Para momentos inolvidables, que se graban en tu memoria por siempre, palabra clave: Robin William.
M

Maria.B2 de mayo de 2025
3
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P

Pako FJ Guzmán21 de enero de 2025
0
ViLLANCiCO de ViLLANOS
N

NEUTRALISTA_0023 de diciembre de 2024
1Reparto y equipo
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Robin WilliamsProfessor Philip Brainard
Marcia Gay HardenDr. Sara Jean Reynolds
Christopher McDonaldWilson Croft
Ted LevineWesson
Clancy BrownSmith
Raymond J. BarryChester Hoenicker
Wil WheatonBennett Hoenicker
Edie McClurgMartha George
Jodi BensonWeebo (voice)
Leslie StefansonSylvia
Malcolm BrownsonFather
Benjamin BrockWindow BoyVideos
Ver todo ›Reseñas
E
Esteban Eordogh11 de junio de 2026
Esteban Eordogh11 de junio de 2026Flubber y el invento del siglo (1997): Nostalgia verde, rebote eterno y el alma de Robin Williams
Hay películas que no necesitan ser obras maestras del séptimo arte para quedarse grabadas a fuego en el hipotálamo de toda una generación. Flubber (1997) es exactamente eso. Si creciste en los noventa, es imposible que no recuerdes ese moco verde gelatinoso, hiperactivo y con un ritmo endiablado que desafiaba todas las leyes de la física.
Vista hoy, con los ojos de un adulto que ya peina alguna cana (o que al menos ya paga facturas), la película es un viaje de nostalgia puro y duro, pero también un recordatorio de lo mucho que extrañamos a Robin Williams.
Lo que funciona (y por qué nos encanta)
Robin Williams es el motor de todo: Interpretar al profesor Philip Brainard —el típico genio despistado que se olvida de su propia boda por tercera vez— no era un reto actoral digno del Óscar, pero Robin le inyecta una ternura y una humanidad que solo él podía dar. Su química con la pantalla, incluso cuando habla con la nada, es magnética.
Efectos visuales con encanto noventero: Para 1997, el CGI de Flubber era una locura. Hoy en día se le ven las costuras por todos lados, no nos vamos a engañar, pero tiene ese "no sé qué" de la era dorada de los efectos digitales que resulta sumamente simpático. La escena de la coreografía de los pequeños Flubbers en la cocina sigue siendo un subidón de energía.
Slapstick puro y duro: La comedia física de la película, especialmente en el tramo final con los matones y el partido de baloncesto, es de la vieja escuela. Es humor tonto, de caídas, golpes en las zonas nobles y rebotes imposibles, pero funciona perfectamente para desconectar el cerebro y sonreír un rato.
Lo que no envejeció tan bien
El guion es predecible a más no poder: Es un remake de Un sabio en las nubes (1961), y sigue la fórmula Disney de manual sin salirse un milímetro de la línea. Chico conoce chica, chico pierde a chica por culpa de su obsesión científica, chico recupera a chica gracias a un milagro verde.
Weebo y el drama romántico robótico: La subtrama de Weebo, la robot asistente que está secretamente enamorada del profesor, siempre me ha parecido entre un poco triste y bastante bizarra. Su destino en la película es el único momento genuinamente dramático, y se siente un pelín fuera de lugar en una comedia tan ligera.
Veredicto final
Flubber no va a ganar un lugar en la lista de las 100 mejores películas de la historia, pero tampoco lo pretende. Es una película hecha para entretener a los niños del '97, vender juguetes y hacernos pasar un rato divertido en familia. Cumple lo que promete con creces, apoyada en los hombros de un actor irrepetible. Ideales para una tarde de domingo lluviosa en la que solo quieras un chute de nostalgia.
Evaluación en estrellas:
💫 💫 💫 (3 de 5 estrellas: Buena, entrañable y con el corazón en el lugar correcto).
Hay películas que no necesitan ser obras maestras del séptimo arte para quedarse grabadas a fuego en el hipotálamo de toda una generación. Flubber (1997) es exactamente eso. Si creciste en los noventa, es imposible que no recuerdes ese moco verde gelatinoso, hiperactivo y con un ritmo endiablado que desafiaba todas las leyes de la física.
Vista hoy, con los ojos de un adulto que ya peina alguna cana (o que al menos ya paga facturas), la película es un viaje de nostalgia puro y duro, pero también un recordatorio de lo mucho que extrañamos a Robin Williams.
Lo que funciona (y por qué nos encanta)
Robin Williams es el motor de todo: Interpretar al profesor Philip Brainard —el típico genio despistado que se olvida de su propia boda por tercera vez— no era un reto actoral digno del Óscar, pero Robin le inyecta una ternura y una humanidad que solo él podía dar. Su química con la pantalla, incluso cuando habla con la nada, es magnética.
Efectos visuales con encanto noventero: Para 1997, el CGI de Flubber era una locura. Hoy en día se le ven las costuras por todos lados, no nos vamos a engañar, pero tiene ese "no sé qué" de la era dorada de los efectos digitales que resulta sumamente simpático. La escena de la coreografía de los pequeños Flubbers en la cocina sigue siendo un subidón de energía.
Slapstick puro y duro: La comedia física de la película, especialmente en el tramo final con los matones y el partido de baloncesto, es de la vieja escuela. Es humor tonto, de caídas, golpes en las zonas nobles y rebotes imposibles, pero funciona perfectamente para desconectar el cerebro y sonreír un rato.
Lo que no envejeció tan bien
El guion es predecible a más no poder: Es un remake de Un sabio en las nubes (1961), y sigue la fórmula Disney de manual sin salirse un milímetro de la línea. Chico conoce chica, chico pierde a chica por culpa de su obsesión científica, chico recupera a chica gracias a un milagro verde.
Weebo y el drama romántico robótico: La subtrama de Weebo, la robot asistente que está secretamente enamorada del profesor, siempre me ha parecido entre un poco triste y bastante bizarra. Su destino en la película es el único momento genuinamente dramático, y se siente un pelín fuera de lugar en una comedia tan ligera.
Veredicto final
Flubber no va a ganar un lugar en la lista de las 100 mejores películas de la historia, pero tampoco lo pretende. Es una película hecha para entretener a los niños del '97, vender juguetes y hacernos pasar un rato divertido en familia. Cumple lo que promete con creces, apoyada en los hombros de un actor irrepetible. Ideales para una tarde de domingo lluviosa en la que solo quieras un chute de nostalgia.
Evaluación en estrellas:
💫 💫 💫 (3 de 5 estrellas: Buena, entrañable y con el corazón en el lugar correcto).
J
Joaquim5 de enero de 2021
Joaquim5 de enero de 2021Divertido para a criançada
Mais um daqueles filmes fofos que só o eterno Robin Williams conseguia fazer com maestria. Este filme é uma refilmagem da Disney de um filme que ganhou uma sequência em 1961 e 1963.


















