El apartamento

El apartamento (1960)★ 8.5/10

The Apartment

Approved · US · 125 min · 1 de enero de 1960

  • Comedia
  • Drama
  • Romance

Dirección: Billy Wilder

Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond

Un empleado de una aseguradora de la ciudad de Manhattan intenta ascender jerárquicamente dejando que sus ejecutivos usen su propio apartamento para concertar encuentros íntimos, pero surgen complicaciones y un romance propio.

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Premios · 11 premios, 7 nominaciones

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Reseñas

MMaria Magdalena Gimenez Santeliz10 de diciembre de 2025
El apartamento (1960): a mi parecer es una obra maestra de Billy Wilder que ajusta la comedia romántica con una crítica mordaz al mundo corporativo y a la soledad urbana, logrando un equilibrio perfecto entre entretenimiento y reflexión social, dirigida por Billy Wilder y estrenada en 1960, es considerada uno de los más grandes hitos del cine clásico estadounidense. Protagonizada por Jack Lemmon, Shirley MacLaine y Fred Mac Murray, se lanzó un año después del éxito de Some Like It Hot, consolidando a Wilder como un director capaz de transitar entre la comedia ligera y el drama con gran maestría. La historia, un empleado de seguros en Manhattan que presta su apartamento a sus jefes para sus aventuras extramatrimoniales, con la esperanza de ascender en la empresa. Todo se complica cuando se enamora de Fran Kubelik (Shirley MacLaine), la ascensorista que mantiene una relación con el director de personal, Jeff Sheldrake (Fred Mac Murray). Mi análisis sobre la critica social y laboral el cual Wilder expone la corrupción moral dentro del mundo corporativo, mostrando cómo el poder se ejerce incluso en la intimidad. Es notable que la soledad y alienación de Bud Baxter encarna la figura del hombre moderno atrapado en la rutina y la soledad de la gran ciudad. Se ha ce notar que el amor y redención en La relación entre Bud y Fran ofrece un contrapunto humano y esperanzador frente al cinismo del entorno. Ahora bien, Wilder y I.A.L. Diamond construyen diálogos brillantes, llenos de ironía y ternura, a través de la Fotografía, Joseph La Shelle aporta un estilo sobrio en blanco y negro que refuerza la atmósfera melancólica y finalmente las actuaciones de Jack Lemmon brilla con su mezcla de comicidad y vulnerabilidad, mientras Shirley MacLaine aporta frescura y complejidad emocional.
Se puede decir que La película ganó 5 premios Óscar, incluyendo Mejor Película, director y Guion Original. Su influencia se extiende hasta hoy, siendo un referente en el género de la comedia romántica con trasfondo social. Además, se la reconoce por haber introducido un tono más adulto y crítico en un género que solía ser más ligero. Es por eso que El apartamento es una obra que trasciende su época: una comedia romántica que se convierte en espejo de las tensiones sociales y laborales del siglo XX. Su capacidad para mezclar humor, ternura y crítica social la convierte en una pieza imprescindible del cine mundial, ideal para destacar en un concurso de opinión cinematográfica.
RRenata Da Lima25 de febrero de 2025
Como obra definitoria de su época, la película exhibe a Hollywood en su máximo esplendor, desde el guion hasta el diseño de producción y banda sonora. La música juega un rol particularmente fundamental: la banda sonora de jazz suave rara vez se detiene y define el estado de ánimo y la atmósfera. La música se pausa por un momento solo en un par de escenas íntimas en interiores, permitiendo a los espectadores enfocarse por completo en las emociones y acciones de los personajes.
AAmelia_Ortiz24 de febrero de 2025
Estrenada en 1960, El apartamento de Billy Wilder se destaca como una obra maestra del mejor momento de su carrera. Como sus películas anteriores, esta triunfa en la fortaleza de su guion, asegurándose su lugar como uno de los clásicos perdurables del cine. Es fascinante que Wilder, que nació en el Imperio Austrohúngaro, nunca se haya inclinado hacia el expresionismo o dadaísmo y, en lugar de eso, se dedicó a crear comedias sobre la gente común, muy semejante a Charlie Chaplin en su retrato de la clase trabajadora.
SSergio Manuel González21 de febrero de 2025
El dilema de los departamentos y los ruidos; entre tantos otros que aparecen. Una película con mucho ritmo y diálogos.
AAaaron8 de noviembre de 2025
it's perfect
BBill_Rogers25 de febrero de 2025
Como uma obra definidora de sua época, o filme mostra o que há de melhor em Hollywood, desde o roteiro até o design de produção, fotografia e trilha sonora. A música desempenha um papel particularmente crucial: sua doce trilha sonora de jazz raramente faz uma pausa, moldando continuamente o clima e a atmosfera. Apenas em algumas cenas íntimas internas a música para momentaneamente, permitindo que o público se concentre inteiramente nas emoções e ações dos personagens.
AAdriana_Spears24 de febrero de 2025
Lançado em 1960, Se Meu Apartamento Falasse, de Billy Wilder, é uma obra-prima do auge de sua carreira. Tal como os seus filmes anteriores, este triunfa pela força do seu roteiro, garantindo o seu lugar como um dos clássicos mais marcantes do cinema. É fascinante que Wilder, nascido no Império Austro-Húngaro, nunca tenha gravitado em torno do Expressionismo ou do Dadaísmo, se dedicando em vez disso à elaboração de comédias sobre pessoas comuns — tal como Charlie Chaplin na sua representação da classe trabalhadora.
BBene@linda16 de febrero de 2025
As a defining work of its era, the film showcases Hollywood at its finest, from its script to its production design, cinematography, and score. The music plays a particularly crucial role—its sweet jazz soundtrack rarely pauses, continuously shaping the mood and atmosphere. Only in a few intimate indoor scenes does the music momentarily stop, allowing the audience to focus entirely on the characters’ emotions and actions.
CCarlos_Chen14 de febrero de 2025
Released in 1960, Billy Wilder’s "The Apartment" stands as a masterpiece from the peak of his career. Like his previous films, this one triumphs on the strength of its screenplay, securing its place as one of cinema’s enduring classics. It’s fascinating that Wilder, born in the Austro-Hungarian Empire, never gravitated toward Expressionism or Dadaism, instead dedicating himself to crafting comedies about everyday people—much like Charlie Chaplin in his depiction of the working-class.

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