No abras nunca esa puerta

No abras nunca esa puerta (1952)★ 7.4/10

Never Open That Door

AR · 85 min · 23 de mayo de 1952

  • Drama
  • Misterio
  • Suspenso

Dirección: Carlos Hugo Christensen

Guion: Alejandro Casona, Cornell Woolrich

Un hombre busca venganza por la muerte de su hermana, víctima de la adicción al juego. Mientras tanto, un ex convicto, conocido por silbar durante sus actos delictivos, se reencuentra con su madre ciega.

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Reseñas

MMarilda Suarez29 de julio de 2025
Desde el punto de vista visual, Christensen utiliza con maestría las herramientas del cine negro: claroscuros marcados, ángulos cerrados, escenografía expresionista, y un uso dramático de la luz y las sombras que recuerda al mejor cine de Fritz Lang o Orson Welles.

Cada plano está cuidadosamente compuesto para reforzar el estado emocional de los personajes, atrapados por el destino, la culpa o el chantaje. Las puertas, como símbolo, se repiten constantemente: no solo separan espacios físicos, sino también los límites entre lo conocido y lo reprimido, lo público y lo privado, lo racional y lo impulsivo.
LLucianoAvila1 de agosto de 2024
Stephen Lang en Don't Breathe < Ilde Pirovano en Nunca abras esa puerta


Nuevamente, la fotografía a cargo de Tabernero es excelente.
La primera me parece una historia medio simple, pero bien contada, aunque no mucho más.
La segunda sin dudas es la que se lleva los aplausos, la viejita te parte el corazón y después demuestra ser una grosa.


A la primera historia le doy un 7, y a la segunda, un 9. Odio los puntajes que parecen sacados con calculadora, pero si les parece, por esta vez promediamos y cerramos en un 8.
FFer Casals2 de junio de 2024
Argentinian noir. Hypeada por Paul Schrader con razones de sobra, hay actuaciones teatrales, sombras, negritud y planazos en dos cuentitos lineales con vueltitas de tuerquitas. El segundo cuento empieza con la frase 'contada para los ojos' en 1952 así se pensaba al cine argentino.
SSM19991 de febrero de 2024
Poética, oscura y trágica. Una obra maestra del cine argentino, con una fotografía sublime en su juego de sombras propias del Noir y una masterclass de la posibilidad narrativa del sonido. Nada que envidiarle a Hollywood, la segunda parte es perfecta!

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