Lo mejor de 2025: Kelly Reichardt y L'amica geniale
Reseñas generalesEn 2025 terminó una de las mejores series de la historia de la televisión: My brilliant friend; y también fue el año de la llegada al mainstream, de la directora independiente más importante de Estados Unidos: Kelly Reichardt. Si hubiera alcanzado a ver el estreno de Sentimental Value de Joachim Trier, que será a final de mes, sospecho que la habría incluido entre mis favoritas del años.
Una película de robo de arte que no es una película de robo de arte. Un rebelde que se aprovecha de su esposa y su mamá. Un entorno de contracultura y protestas contra Vietnam, sin que ninguno se alinee con sus bandos, están viviendo su propia vida.
La luz, el fracaso del que debía ser un próspero boomer, el sinsentido. Como dice el crítico colombiano Pablo Roldán las películas de Reichardt “confirman, una después de la otra, que pertenecen a otro orden. Al orden de la naturaleza”.

L'amica geniale
Aunque es un desafío de películas, una de las mejores cosas que le pudo pasar a la narración audiovisual en 2025 fue la cuarta y última temporada de My brilliant friend, de HBO. La intensidad de los diálogos, el dolor y la crueldad de la vida de dos mujeres que se conocieron siendo niñas, sólo están al nivel de la novela de la que se adaptó, el mejor libro del siglo XXI, según el New York Times.
Después de cuatro temporadas, Lenu y Lila vuelven a ser vecinas en su viejo barrio de Nápoles, ya con más vida, más concurrido y menos pobre, pero la mafia sigue allí imponiendo sus reglas. Una tragedia y las últimas separaciones de estas mujeres que ya de por sí lidiaban con los problemas enormes de sus hijes adultos y adolescentes.
Las sorpresas y los giros de personajes como Nino, quién fue amado por las dos, para descubrir que es igual a su padre, resulta ser tan impactante a pesar de que podía ser predecible y nos hace sentir como espectadoras tan ingenuas como la misma Lenú. La tragedia y la genialidad de una adaptación en la que participó la misma autora, Elena Ferrante.
Como curiosidad cabe mencionar que la actriz que hace el papel de Lenú, es hermana de Alice Rohrwarcher, quién con Reichardt, son las mejores directoras de cine de la actualidad. Y las dos han elegido recientemente a Josh O' Connor como protagonista en sus últimas películas.
Dos ñapas: Better man y La silla
Better man, la película autobiográfica de Robbie Williams, emociona en cada exitazo de la estrella pop, como Feel, cuando lo abandona su padre paterno, o Rock DJ con una excelente coreografía, con los primeros grandes logros de la banda Take that. Y marca una generación, cuando les menciona el representante de una disquera, que era la época del grunge no de bandas de chicos.

Williams es el único personaje que no es representado por un actor humano, sino por una animación con forma de simio. Muchas decisiones de su mánager para llevarlos a la fama son cuestionables, teniendo en cuenta que eran menores de edad. Y aunque la voz que le dice continuamente en los escenarios que “no es suficiente”, es el toque y de superación que se espera de ciertas biopics, la misma personalidad y narración de Williams, no permiten que caiga en lo cursi.
La silla: el absurdo oficinero
El tipo feo con la esposa bonita, clásico de las comedias gringas, pero aún más grotesco, aunque él es realmente tolerante y amoroso. Del tipo de series de oficina y sus alienaciones, en épocas de Severance y The paper (el spin off de The office.
Qué pasa con los que ya renunciaron una vez para buscar sus sueños, pero les tocó volver a la vida cooperativa. Tal vez lo vivido por muchos en la post-pandemia.
Las situaciones absurdas y la paranoia del tipo, con personajes de oficina caricaturescos. Él realmente cree que está detrás de una gran conspiración criminal y le aparecen continuamente pruebas que lo envalentonan y que lo llevan a creer que está haciendo algo heroico.

En las conversaciones con sus hijos, este padre de una adulta queer y un adolescente, con los valores millenials de comprensión y diálogo, llama más a la búsqueda de la vocación que al deber que estimulaban los boomers.
La serie aún no termina, pero promete más sorpresas de aquí al final, porque eso ha caracterizado a sus creadores Tim Robinson y Zach Kanin, en otras producciones. Y espero tanto su final como el estreno de Sentimental value.




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