El Bien: La Mentira Más Oscura de la Humanidad

Narrative

 

(Oscuridad. Una luz tenue ilumina el rostro de un hombre. Ojos abiertos, fijos en la nada. Su voz resuena, casi un murmullo, como si hablara consigo mismo.)

 

Hay pensamientos que deberían venir con advertencia de riesgo mental. Pero aquí estamos, sin casco ni cinturón de seguridad, listos para estrellarnos contra la pregunta más jodida que se me ha cruzado por la cabeza:

 

¿Y si lo que llamamos "bien" es en realidad el mal más oscuro que ha existido?

 

(No hay respuesta. Solo un eco interno que se multiplica. Sigue hablando, casi como si las palabras fueran un veneno que necesita escupir.)

 

No, no hablo de la cantaleta de "los buenos a veces hacen cosas malas" ni de la trillada frase "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones". No. Esto va más allá. Esto es profundo. Dantesco. Una patada en los huevos a la moral tradicional.

 

Piénsalo:

 

Nos venden la idea de ayudar a los pobres, pero si realmente funcionara, no seguirían siendo pobres. La caridad no es la solución, es el mantenimiento del problema.

 

Nos dicen que la medicina y las vacunas son un triunfo del "bien" porque salvan vidas, pero impiden que la selección natural haga su trabajo, dejando que se reproduzca todo tipo de material genético que en condiciones normales habría sido eliminado.

 

La humanidad combate el mal y lucha por el bien... ¿pero quién decide qué es el mal? El bien mismo. O sea, el bien es el que maldice.

 

(Se queda en silencio. Respira. Una risa irónica se escapa de sus labios.)

 

Bienvenido al humor negro nivel Dios, donde el "bien" no es más que una forma refinada de perpetuar el sufrimiento, un sistema sofisticado que administra la miseria en lugar de erradicarla. Si esto no te hizo sentir incómodo, tal vez deberías leerlo de nuevo.

 

(Suspira, se pasa las manos por la cara, como si quisiera limpiarse la cabeza de pensamientos peligrosos. Pero no puede detenerse. No a estas alturas.)

 

Somos los próximos dodos.

 

¿Sabes qué fue el dodo? Un pájaro tan imbécil que desapareció de la faz de la Tierra porque nunca entendió el concepto de depredador. Su reacción ante la amenaza era mirar con curiosidad en vez de correr. Y así, en menos de un siglo, lo borraron del mapa.

 

Ahora dime, ¿en qué nos diferenciamos de los dodos?

 

Vivimos en una sociedad que promueve la fragilidad, que castiga la fortaleza y que se desvive por proteger a los más débiles, sin importar si eso nos condena como especie. Estamos revirtiendo la evolución en tiempo real. Y cuando los próximos depredadores (IA, monos evolucionados o nuestra propia estupidez) lleguen a reclamar su lugar, nos van a borrar sin que siquiera entendamos lo que pasó.

 

O peor aún: vamos a estar demasiado ocupados peleando por quién tiene más derechos imaginarios mientras la historia nos devora vivos.

 

(Mira al suelo. Luego hacia arriba. Como si buscara respuestas en un Dios que quizás no existe. Pero si existe... es un maldito genio del humor negro.)

 

Si Dios está allá arriba, tiene el sentido del humor más sádico del universo. Nos dio inteligencia suficiente para darnos cuenta de nuestras fallas, pero no lo bastante para corregirlas sin jodernos en el proceso. Somos la broma cósmica definitiva.

 

Nos creemos la cúspide de la evolución, pero diseñamos un sistema que nos convierte en el equivalente biológico de un dodo con sobrepeso. Y lo más irónico es que, cuando nuestra extinción sea inevitable, no vamos a culpar nuestra propia idiotez. No. Vamos a buscar un villano inventado para señalar con el dedo.

 

(Silencio. Sonríe. Suena como la carcajada ahogada de alguien que ha entendido demasiado.)

 

Si los monos evolucionan y encuentran nuestros restos, nos van a estudiar y concluir:

 

Estos idiotas se extinguieron porque confundieron la compasión con la supervivencia y terminaron perpetuando su propia fragilidad. En resumen, se jodieron solos.

 

Y, sinceramente, no podrían tener más razón.

 

Comments 1

E
Escritor Ocult@March 21, 2025
Congratulations!!!

By this author