Cinema Paradiso: el retorno mítico de Totó hacia la pasión
Reseñas generales— ¿Qué es la vida, para usted, Borges?
— Diría que es una interesante aventura. Y que estamos comprometidos a esa aventura. Y que moriremos emprendiendo esa aventura, con feliz o con adversa fortuna.
Entrevista de Joaquín Soler Serrano a Jorge Luis Borges para la televisión española en 1980.
No es necesario ser un erudito para entender que Cinema Paradiso es una de las pocas películas que tiene un alto valor simbólico tanto para el cine, como para la literatura, como para cualquier pueblerino sencillo que apenas sabe leer y escribir. Y eso, creo yo, es porque refleja a la perfección a la vida como un viaje heroico y romántico que todos deberíamos realizar hacia el futuro desde el descubrimiento de una pasión en la vida. Y nos muestra que cuando cualquiera de nosotros atravesamos una crisis, no hay mejor resurrección que reencontrarnos con aquella pasión que teníamos en la juventud.
La vida tenía sentido cuando éramos jóvenes y amábamos. Entonces, recordar el amor por algo (ya sea el cine, la música, la literatura u otras artes) es invocar ese relámpago e iluminarnos cuando atravesamos una tormenta.
Cinema Paradiso: un viaje heroico de regreso
Rápidamente, les resumo el argumento. Salvatore, un director de cine consagrado en Roma, llega a su casa y se entera que su madre ha llamado desde Sicilia para informar que ha muerto Alfredo. Ante la pregunta de su novia, Salvatore, dice que Alfredo no es nadie, y se acomoda para dormir. Desde su almohada, en la oscuridad, empieza a recordar su infancia y su adolescencia como en una película proyectada desde su mente. Mientras el espectador es testigo de todo lo que Salvatore recuerda, conoceremos quién fue Alfredo y Helena y qué tan importante fueron para su vida. Y qué fue lo que lo llevó a convertirse en un reconocido director de cine.
A la mañana siguiente. Salvatore se levantará y viajará a Sicilia, presenciará el funeral de Alfredo, se reencontrará con su gente y retornará a Roma con un regalo que dejó Alfredo para él antes de morir.
¿Por qué es una película mítica? Breve descripción de las etapas
El viaje del héroe es un periplo con estructura circular que fue utilizado en miles de historias heroicas desde la mitología griega hasta el cine moderno.
Es un viaje de evolución. Un personaje se separa de su origen, descubre su misión, se embarca en una aventura, se enfrenta a peligros, vive una gran crisis y logra una transformación final que lo realiza como héroe.
Todos los héroes famosos transitaron su propio viaje heroico para nacer como tales: Batman, Superman, Spiderman, Neo de Matrix, Luke Skywalker, Rambo, Simba, Teseo, Hércules, Frodo, Harry Potter o Indiana Jones. Cada lector podría tomar uno delos héroes que le guste y pensar su origen y transformación según las etapas del viaje del héroe. (Yo lo hice cuando vi Matrix, y entendí mucho de Neo).
Si estás interesado en conocer cada una de esas etapas explicadas y ejemplificadas con Frodo, Neo y Luke, podés ver este artículo:
https://www.peliplat.com/es/article/10023226/EL-CAMINO-DEL-H%C3%89ROE,-UNA-FORMULA-FUNDAMENTAL-EN-LA-NARRATIVA-CINEMATOGR%C3%81FICA

IN MEDIA RES: LA ODISEA Y CINEMA PARADISO
La mayoría de las historias de héroes que hemos visto en el cine, comienzan desde el principio. Vemos, en presente, cómo era el héroe antes de ser especial, esa etapa del MUNDO ORDINARIO en que vivía. Ej: Frodo vivía en paz en su comunidad, Neo era un oficinista que trabajaba como cualquiera.
Cada héroe, recibe una LLAMADA A LA AVENTURA y CRUZA EL UMBRAL a un MUNDO ESPECIAL que lo forjará, luego de batallas ganadas y perdidas, en el héroe que todos conocemos. Esto sucede luego de dar toda la vuelta a la rueda del viaje del héroe y regresar a su punto inicial transformado.
¿Pero qué es un historia heroica "in media res"?
Cuando una historia heroica empieza a la mitad del camino recorrido se llama in media res. Es el caso de Odiseo en La Odisea. El héroe, al empezar el relato épico, se encuentra en mitad del recorrido. Específicamente en el país de los feacios, adentro del palacio de Alcínoo. Relatando sus aventuras extraordinarias a los invitados. Toda la parte más conocida es el relato de Odiseo sobre su pasado. Hasta que les relata cómo llegó a ese país. Y les pide que lo ayuden a regresar a su casa en Ítaca. Recién ahí leemos en presente (y con narrador omnisciente) la peripecia de regreso a casa.
Totó (Cinema Paradiso), al igual que el héroe griego, ya ha transitado también la mitad del viaje cuando empezamos a ver la película. Ambos personajes se encuentran en la fase 8 llamada “la gran prueba”. Y desde allí relatan el camino que han recorrido. Todo el relato es narrado desde ese pasado. Hasta que llegan al relato de la etapa 8 donde se encuentran. A partir de ese momento se narrará en presente. En el caso de Totó, el retorno y el regreso con elixir otra vez a su casa en Roma.
Salvatore se encuentra detenido en lo que Joseph Campbell llamó “la caverna o la gran prueba”, etapa del viaje del héroe en que el personaje de una historia mítica transita una crisis y necesita de algo que lo ayude a superarla. En el caso de Odiseo, se encuentra varado en el país de los feacios. Y narra a los familiares del rey Alcinoo sus aventuras vividas. Totó hace lo mismo, pero les cuenta a los espectadores sus recuerdos. Totó nos lleva a un viaje a su pasado.
UNA VENTANA Y UN FOTOGRAMA
¿Qué relata o muestra Toto desde la almohada de su cama?
La película está lleno de planos de ventanas o encuadres que simulan ser una ventana. Parece ser un símbolo importante. La ventana de la casa de la infancia de Totó que mira al mar, la ventana que abre Salvatore (Totó) para espiar su pasado, la ventana que abre Alfredo para espiar la sala de cine, el encuadre de ventana en el campanario por donde vemos por primera vez el pueblo, la ventana del confesionario por donde Totó le habla a Elena, la ventana del cinema por donde miran Alfredo y Totó la proyección de la pelicula en la plaza, la ventana por donde Totó niño mira a la sala del cine, la ventana de la casa de Helena que Totó espera que le abran como señal de amor, la ventana por donde se filtra la luz del sol en la habitación de Totó adolescente y la ventana del tren por donde Totó saluda a su madre y a Alfredo. Esta última escena se fusiona con la llegada de Salvatore adulto a Giancaldo, pueblo al que vuelve a mirar por la ventana del tren. Finalmente, la ventana del cinema paradiso abandonado por donde mira Totó.
Pero empecemos desde la primera ventana.
VENTANA AL MAR
Sicilia, casa de Salvatore. La cámara en un plano toma el mar, pero se va alejando en un zoom out, hasta entrar a la casa, donde la mamá de Totó llama por teléfono a Roma y avisa que Alfredo ha muerto.
VENTANA HACIA TOTÓ
Salvatore, al que en su infancia le decían Totó, se acuesta y le responde a su novia que no sabe muy bien quién es ese Alfredo. Entonces se da vuelta, su cara se transforma, y vemos que un relámpago lo ilumina.


Salvatore parece alcanzado por alguna fuerza interna. Los ojos de preocupación son notorios. A través de estos, nosotros entraremos a la mente de Totó. Allí se proyectará la película de su vida. Acomódense en su silla o en su cama, vamos a espiar un poco esta película llamada Cinema Paradiso desde la mente de Totó. Un viaje por el pasado en algunos fotogramas. Para el final, regresaremos al presente de Salvatore.
EL MUNDO ORDINARIO DE TOTÓ
El hogar del Héroe, su vida previa antes de todo conflicto, por lo que se ha de mostrar su día a día con sus amigos y actividades. El rey Odiseo está en casa, en Ítaca, con su esposa, Penélope, y su hijo recién nacido, Telémaco. Totó es un niño sin padre que se escapa del dominio de su madre para asistir y divertirse en el cine. Pasa sus días en el Cinema Paradiso, fascinado por lo que pasa en la pantalla como por lo que pasa en la cabina de proyección. 
Alfredo es un proyeccionista de sueños. Alguien que gira la manivela y proyecta las aventuras y romances que necesita un pueblo. Su vida es abrir puertas a la fantasía para hacer feliz a su gente.
— Alfredo ¿Y por qué no cambias de trabajo? Si tanto te molesta
— Porque soy un tonto. Nadie más en este pueblo sabría usar la manivela, porque soy un torpe.
— Pero ¿no te gusta nada de lo que haces?
— Con el tiempo, te acostumbras. A veces cuando el cine está lleno. Oyes que la gente se ríe, entonces te alegras. Te gusta que los demás se rían. Como si fueras tú quien los hace reír. Quien les hace olvidar desgracias y miserias.

Alfredo mira por la ventanita de la cabina para espiar al público cuando ríe. Esta ventana al cine es por donde Totó quiere mirar. Pero para eso debe aprender el oficio.
Por esta ventana del campanario, en un zoom in, salimos al pueblo ficticio de Giancaldo (Sicilia). Un pueblo sumido en la posguerra, luego de que muchos emigraran a lugares como América. Este pueblo, pobre, será rico en anécdotas. Muchas sucederán en el Cinema Paradiso. Niños haciendo sus primeras experiencias en fumar, uno que se duerme siempre, otro que siempre los escupe, un prostíbulo funcionando y un cura vigilando que las escenas de besos se hayan cortado como lo pidió. Ante cada escena de beso cortado, el público grita, Totó se mata de risa. Ese cine es su lugar en el mundo.
LA LLAMADA A LA AVENTURA
Todo héroe tiene una vida tranquila antes de descubrir su misión. Esta paz inicial de todo viaje heroico se romperá cuando llegue el llamado. El héroe siente que debe usar su talento y emprender un viaje. Odiseo es llamado a la guerra de Troya. Neo es contactado por una computadora. Frodo es llamado para llevar el anillo. Totó es llamado a ser cineasta. Esto no lo sabe pero lo intuye, porque ama estar cerca de Alfredo.
Totó aprende el oficio de proyeccionista y tiene la oportunidad de irse del pueblo. 


RECHAZO A LA LLAMADA
En esta etapa del viaje, todo héroe rechaza en un primer momento la aventura. No quiere dejar atrás su vida conocida. Tiene miedo de lo que puede pasar o los riesgos que conlleva.
Odiseo duda en ir a la guerra. Totó no quiere dejar solo a Alfredo y le promete volver pronto.
Es la etapa en que Totó vive un romance que lo ata a su pueblo de Giancaldo. Está enamorado de Helena, un amor que no pudo ser. Y si hubiera funcionado, quizás Totó no se hubiera marhado a Roma.
Esta es la ventana al amor de juventud. De una chica cuyo padre estaba en contra de Totó. La esperó días y noches abajo de su ventana. Llovía y hacía frío y Totó estaba ahí. Tal como le había contado Alfredo que eso sucedía en los cuentos. Totó vive su historia de amor como un cuento maravilloso.







El dato no menor es que la película que mira el público mientras Helena besa a Totó es La Odisea. Quizás un guiño de Tornatore (director de Cinema Paradiso) que nos avisa que Totó está a punto de volver a su casa. Así como lo está haciendo Ulises, al haber derrotado al gigante Polifemo. Totó, desde Roma, dónde recuerda y nos regala todos estos fotogramas, está por emprender el regreso.
ENCUENTRO CON EL MENTOR
En esta etapa del viaje del héroe, aparece con maestría la figura del mentor. Un personaje sabio, con experiencia, que ha entrenado al héroe y lo convence de que acepte la llamada.
Atenea, la diosa de la sabiduría, es guía de Odiseo. Aunque ella ha sido instruida a no ayudarle, se apiada de él, mientras que otros dioses lo abandonan, y lo salva continuamente de la muerte. Gandalf es el maestro protector de Frodo. Morfeo entrena a Neo en Matrix.
Totó aprendió el arte de ser proyeccionista gracias a Alfredo, con quien forjó una relación familiar. Alfredo, ahora ciego, es quien va a ayudar a Totó a iniciar su camino al MUNDO ESPECIAL.
Salvatore continúa recordando desde su cama en Roma. Recuerda el encuentro con Alfredo al regresar del servicio militar. Totó le había contado que no encontró a Helena. Alfredo le había dicho que quizás debía de ser así, y que cada uno debe seguir su propia estrella.
"Debes irte por mucho tiempo. Para que cuando regreses, te reencuentres con tu gente, con la tierra en que naciste. Ahora no es posible. Ahora tú estás más ciego que yo. Vamos vete, regresa a Roma. Yo soy un viejo. No quiero oírte hablar, quiero que otros hablen de ti “.
Y entonces sucede la despedida de Alfredo. Primera escena lacrimógena antes del final. Alfredo, con todo el dolor del mundo, tiritando, y con los lentes oscuros ocultándole las lágrimas, le da el último empujón para iniciar el camino heroico hacia la transformación final:
— Nunca regreses, no mires atrás, no escribas. Que no te venda la nostalgia. Olvídanos. Si no resistes y regresas, no vengas a visitarme. No dejaré que entres a mi casa. Hagas lo que hagas, ámalo. Como amabas la cabina del Paradiso, cuando eras pequeño".
Alfredo ve más que cualquiera. Sabe que para reencontrarte con tu gente y ser feliz con ellos, primero debes perderlos. Debes perderte, explorar caminos. Descubrirte. Aventurarte en lo desconocido.
LA VENTANA AL PRESENTE
Totó saluda a su madre y a Alfredo, luego de esa charla que tuvieron. Y aquí se da la transición con el presente de Salvatore. Este Totó se va de Giancaldo. El otro, regresa, para el funeral de Alfredo.


Cinema paradiso es la historia del regreso de Totó, luego de 20 años. Tal como lo hizo Odiseo cuando volvió a Ítaca.
REGRESO AL MUNDO ORDINARIO CON EL ELIXIR
La madre de Totó deja de tejer y se lleva la punta del hilo hacia la puerta a la que alguien ha llamado. La tela, en la silla, se empieza a destejer. Mientras ella va al encuentro de su hijo. Y lo abraza. Esto es el final de La Odisea. Es Ulises llegando a Ítaca y siendo recibido por Penélope. 
FINAL
Totó visita el Cinema Paradiso luego de asistir al funeral de Alfredo. Mira por el ventanal roto. Hace 30 años que no mira por esa ventana. No sabemos si mira hacia el presente de su pueblo o es otra ventana al pasado o al futuro. Antes de esto le había dicho a su madre que en el pueblo "no conocía a nadie". Pero sí los conoce, en el funeral ve las mismas caras que frecuentaban el cinema, pero ya viejas. Totó recibe una caja, un regalo que le dejó Alfredo, quien suplicó que nadie le avise de su muerte. Totó está por mirar el futuro, una vez más de la mano de Alfredo.

Al volver a Roma, mira las cintas que le dejó Alfredo. Todos esos besos que el cura le hacía cortar. No son solo besos, es la ventana al alma de Totó. Salvatore, el director de cine más famoso de Roma, había perdido la pasión, se lo veía apático. Y la muerte de Alfredo, su mentor, le da la posibilidad de volver a encontrar su alma por la ventana de la juventud. El viejo tonto, ha vuelto a jugar sabiamente, para que el alumno renazca de pasión en esas lágrimas, que son las lágrimas de Totó volviendo a descubrir el sentido de su vida. Con los brazos cruzados por detrás de la nuca, como en aquella escena donde en el medio de la lluvia Helena lo sorprendió con un beso, como si fueran protagonistas de un romance de película. Y es que Totó proyectó su vida como el de una película. Ahora, explotando en llanto y risas, recuerda quién siempre fue. Y renace con los recuerdos de su pueblo. Esas lágrimas en su cara son también las de todo el que vio esta película hasta el final. Quizás, la mejor película de todos los tiempos.

Sicilia, casa de Salvatore. La cámara en un plano toma el mar, pero se va alejando en un zoom out, hasta entrar a la casa, donde la mamá de Totó llama por teléfono a Roma y avisa que Alfredo ha muerto.



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